Islas artificiales

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Verdaderamente representa una solución crear islas y archipiélagos artificiales en medio del océano para aprovechar la diferencia de las temperaturas del agua en las zonas tropicales, que puede alcanzar29 grados en la superficie y 5 grados a un kilómetro de profundidad. Y con esta diferencia generar energía eléctrica limpia a partir de fuentes de energía renovables. También pueden ser aprovechadas la energía solar, la eólica y la de las corrientes marinas.
Los países que más se beneficiarían de este proyecto serían aquellos cercanos a las aguas en las que al menos hay un diferencial de temperatura de 20 grados, cifra considerada límite para sacar rendimiento a las instalaciones. Entre ellos están China, India o Brasil, naciones que para su desarrollo necesitan gran cantidad de energía.
Sobre el tema existen, además, novedosos proyectos como el del arquitecto Vincent Callebaut, basado en la consideración de que el incremento paulatino en la emisión de gases contaminantes y de la temperatura en el planeta, ocasiona el  derretimiento de los glaciares y esto contribuiría al aumento del nivel del mar, que se estima puede alcanzar dos metros, provocando que grandes regiones del planeta quedaran bajo las  aguas. Ello daría origen a unos 250 millones de refugiados ambientales que podrían vivir en eco-ciudades situadas en islas artificiales construidas con fibras de poliéster.
Sin embargo, a juicio de los expertos existen proyectos de islas artificiales en el mundo que crean problemas técnicos y/o ecológicos, por la inexistencia de una buena gestión ambiental, y provocan la denuncia de muchos por el deterioro creciente de la fauna y flora marinas, el aumento de la erosión u otro tipo de impacto negativo sobre el entorno.
En nuestra búsqueda de fuentes de consulta nos llamó poderosamente la atención que a pesar de contar con en sus inicios con aproximadamente 4 km2 de extensión, la ciudad de Dubai, en los Emiratos Árabes, ha contado a través de su historia con numerosas singularidades, como lo fueron la exportación de perlas hasta 1930, la explotación de yacimientos de petróleo en la zona y, en los últimos tiempos, las grandes atracciones turísticas, entre las que se destacan el incremento del número de islas artificiales, donde existen suntuosos hoteles y complejos turísticos. Datos conservadores apuntan que el Dubai de hoy ha ganado al mar un espacio equivalente a 80 km2 de tierra firme que sirven y servirán como asentamiento a increíbles proyectos de lujosas residencias, hoteles etc.

Puntos de vista
Por su parte, algunos ecologistas muestran su preocupación fundamentando que los movimientos de arena para garantizar los nuevos proyectos han causado daños irreparables al ecosistema local por la interrupción de flujos de naturales de corrientes, así como que los materiales de relleno sepultan definitivamente arrecifes coralinos, criaderos de algunas especies y, en fin, se afecta toda la cadena alimentaria de la cual dependen muchas especies. Independientemente de las consecuencias que pueda traer para el entorno, la construcción de las islas artificiales también tiene implicación en la navegación y en el derecho del mar.

Vista aérea de un grupo de islas artificiales en Dubai.

En un novedoso proyecto comenzado a inicios del presente siglo, denominado The World, Dubai prevé la construcción de aproximadamente 300 islas artificiales en las cuales se dice que estará representado el turismo de todos los países del mundo. Habría que valorar si en dicho proyecto de paraíso artificial, ciertamente todas las naciones del orbe hallarían presencia.
Nada, amigo lector, que cuando el mercader veneciano de perlas Gaspero Balbi hizo mención en 1587 al nombre de Dubai, jamás imaginó que aquellas cristalinas aguas donde los buzos se sumergían para extraer las perlas que posteriormente comercializaba, se verían muchos años después enturbiadas a consecuencia de algo que quizás no todo sea desarrollo, pues lo cierto es que en dependencia de la gestión ambiental que se realice, una isla artificial puede ser símbolo de desarrollo y modernidad, o sencillamente, ocasionar un daño irreparable.

Tomado de la Revista No. 375, pág.20

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