¿Se resolvió el misterio del Triángulo de las Bermudas?

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También llamado Triángulo del Diablo, el Triángulo de las Bermudas fascina a muchos desde el siglo XIX. En esa época los marinos temían ya a esa zona del mar, célebre por los relatos sobre la desaparición de numerosos barcos.

 El término Triángulo de las Bermudas vio la luz en 1964 en un artículo publicado por la revista norteamericana Argosy. Su autor afirmaba que un número considerable de embarcaciones y aviones se habían volatilizado en el área situada entre el sur de la Florida, las Bermudas y Puerto Rico. Posteriormente se tejieron las hipótesis más variadas y fantasiosas para explicar el fenómeno: encuentros con otros mundos, perturbaciones magnéticas, fuerzas ocultas, rayos de muerte, volcanes submarinos, continente sumergido Atlántida, sirenas u otras criaturas marinas, grietas espacio-temporales ...

En 1976, después de no pocas investigaciones, un editor norteamericano publicó un libro titulado La solución del misterio: El Triángulo de las Bermudas que contribuyó en gran medida a esclarecer el enigma. Reveló que varias de las desapariciones “inexplicables” terminaron por resolverse y que, en realidad, no todas se produjeron en la mencionada zona.

En lo concerniente a las desapariciones verdaderas, la mayoría se produjeron por causas “naturales”: fallas mecánicas, errores humanos y, principalmente, caprichos meteorológicos. Como también ocurre en otros puntos del planeta (por ejemplo el Mar del Diablo, al este de Japón), el Triángulo de las Bermudas es una zona peligrosa. Está atravesada por la Corriente del Golfo, que torna al tiempo muy variable y difícil y es capaz de transportar rápidamente a las víctimas de una catástrofe bien lejos del lugar del accidente, lo cual explica las dificultades para encontrar los restos.

Según la Guardia Costera Americana, el número de desapariciones o de accidentes no es anormalmente elevado en el famoso triángulo. En realidad, teniendo en cuenta el importante tráfico aéreo y marítimo, las estadísticas son incluso favorables.

Hoy, fundamentalmente gracias al sistema de posicionamiento GPS, pilotos y navegantes disponen de medios mucho más eficaces para verificar su posición y los accidentes devienen cada vez más raros en esa zona, así como en el resto de las áreas. Sin embargo, por desgracia los accidentes y desapariciones continúan –y continuarán- sin que exista una causa misteriosa que los provoque.

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