El calamar en Cuba

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En las costas de Cuba y en la bahía de La Habana era frecuente encontrar, hasta bien entrados los años veinte del siglo pasado, el calamar Loligo brasiliensis y un decápodo muy parecido a él denominado Sepia antillarum o jibia, que produce en su interior una concha calcárea.

Al igual que los pescadores del Cantábrico, se pescaba el calamar todo el año, aprovechando su manifestación en bandadas sobre fondos arenosos. Hoy esto ha cambiado y es difícil encontrar cardúmenes en las costas e imposible detectar algún calamar en la bahía habanera.

Los cubanos gustan de consumirlo en platos muy condimentados y en su tinta, aunque en los últimos tiempos los rellenos fritos constituyen plato de preferencia en algunas familias donde abundan los niños y los adolescentes. La sepia ha pasado a ser una palabra que identifica a una materia colorante negruzca de diversos usos y poco común.

 

Calamares torpeditos

Ingredientes:

12 calamares pequeños y enteros

2 cucharadas de cebolla molida

2 cucharadas de ají molido

4 cucharadas de salsa de tomate o puré de tomate

4 cucharadas de vino seco

2 huevos sancochados

2 rebanadas de pan de molde remojadas en leche

2 cucharadas de aceite, o mantequilla o margarina

 

Modo de preparación:

1. Limpie bien los calamares, separando las cabezas y los tentáculos. Quite la bolsita de tinta.

2. Cocine los calamares en agua con sal, de manera que se ablanden mucho para poder rellenarlos bien.

3. Muela los tentáculos y sofríalos con la grasa, la cebolla y el ají. Agregue la salsa de tomate y el vino seco.

4. Añada el pan mojado en leche y los huevos duros picaditos. Haga una especie de pasta.

5. Rellene los calamares con la pasta elaborada.

6. Pase los calamares rellenos por harina, huevo y galleta molida.

7. Fría los calamares rellenos en aceite bien caliente (o en mantequilla o en margarina).

8. Sírvalos rodeados de rueditas de limón y ramitas de perejil.

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