Fue el mar un fiel aliado de Martí

Por: 

Fotos: 

Cuando se escuchó el primer sonido del llanto, las personas a su alrededor nunca imaginaron la grandeza que alcanzaría aquel pequeño infante. Era 28 de enero, y en esa  pequeña casita, en la calle Paula, muy cercana de la entrada de la bahía habanera, veía la luz uno de los próceres más prominentes de América, José Julián Martí Pérez.

Su vida fue más que prolifera. Desde muy joven enfrentó las desigualdades que sufrían sus compatriotas, hasta que comprendió que el yugo no podía ser soportado por más tiempo. Combatió con y las letras hasta que la bala enemiga finalmente aquietó sus manos.

Fue el mar un fiel aliado de Martí. En su constante peregrinar a fin de lograr el reinicio de las guerras independentistas. El océano Atlántico se sumó a su causa, protegiéndole siempre en cada barco que navegaba.  

No importaba desde que puerto decía adiós, pues las gaviotas guiaban al viento que, incesante y valeroso, avivaba las velas siempre hacia adelante, hacia el futuro. A su paso le construían un camino. Bien supo comprender cuán importante era la obra que se llevaba a cabo.  

El Apóstol no le fue desagradecido en ningún momento. Mientras cabalgaba las mareas, su imaginación hacia caso omiso a los mareos, y al bullicio de la tripulación. Redactaba tratados, poemas y discursos que con el paso de los años serían recordados como esplendidas obras literarias.  

La fecha de su natalicio es un día glorioso para los cubanos, latinoamericanos y demás personas amantes de la libertad y el arte. Al igual que nosotros recordamos a quien nos guío hacia la independencia, el mar recuerda a ese hombre que una vez navegó por sobre sus aguas.       

En su homenaje en parque 13 de marzo, en la capital cubana, quedó para siempre un colosal monumento del héroe y su caballo. Está colocado como siempre soñó, de frente al sol y por cosas del destino su mirada se dirige a su leal compañero, el mar.       

Haga su comentario