Gente de mar

 Decimos adiós al  incansable lector que se fue como siempre dijo que quería hacerlo: “con las botas puestas”.

NOS DEJA UN GRAN AMIGO Y UN FIEL LECTOR

Tenía apenas 12 años cuando visité por primera vez el Puerto Pesquero de La Habana;  iba en busca de la boleta para mi ingreso en la escuela de pesca.  En aquella ocasión coincidí con un simple obrero de  tez negra y baja estatura que iba y venía al parecer muy ocupado.

Tiempo después le vi portando en su cintura un set de herramientas y un teléfono de prueba: ya era simplemente “el telefónico”.  En toda mi vida dedicada a la pesca  siempre asocié aquella figura de enérgico andar con diferentes instalaciones del Puerto Pesquero. 

Durante años no supe su nombre y lo mismo les sucedía a otras personas que  lo conocieron, pues su constante  presencia, su carisma y amabilidad infinita eran suficiente identificación.  No obstante, los encuentros frecuentes me permitieron conocer su nombre, Franklin Francis Henderson, nacido en  Camagüey en 1940.

Procedente  de la marina de guerra, donde se desempeñó como telegrafista, con solo 20 años se incorporó a los recién creados Instituto Nacional de la Pesca y  Puerto Pesquero de La Habana.  Allí  permaneció casi 60 años, asumió innumerables tareas con  gran ímpetu y entusiasmo juvenil.   Pero la radiocomunicación  fue su preferida, al punto de  armar sus propios equipos.  Esto lo llevó a ingresar en la Federación de Radioaficionados de Cuba, donde dirigió  el Club del Cerro.

Los amigos extrañaremos  al que  hoy nos deja que siempre estuvo al tanto de todo y de todos, los radios aficionados de Cuba y del mundo, dejaran de escuchar la voz  de aquel  fiel lector de la Revista Mar y Pesca, que leía y comentaba al aire todo lo que publicábamos.

Sirvan estas líneas como testimonio de nuestra más alta consideración al amigo y al  hermano Franklin. En nombre de los que hacemos posible la revista Mar y Pesca, decimos adiós al  incansable lector que se fue como siempre dijo que quería hacerlo: “con las botas puestas”.

 

Grandes de la isla chica

Desde su puesto detrás del timón del Argus I, el Hacha como se nombre este hombre, alzó el brazo y abrió sobre su cabeza  la tapa que da acceso al techo de la caseta. Se paró sobre la banqueta en la que estaba sentado y sacó medio cuerpo por la escotilla para otear el horizonte a pocas millas al sur de Carapachibey, Isla de la Juventud al sur de Cuba. Sorprendentemente su pie izquierdo, apoyado contra la rueda del timón, mantenía el rumbo hacia un punto que él y solo él, era capaz de identificar.

Entre colegas

Emotivo encuentro de fundadores, del Centro de Proyectos Navales,  fuel el término de una idea que se concretó el pasado 17 de diciembre en el rancho recreativo ubicado en el municipio Casa Blanca.  La reunión  contó con la presencia de algunos de los que aquel año de 1976 iniciaron y otros que se integraron a  la  empresa  creada en ese año por el Ministerio de la Industria Pesquera.

 

El desesperante ruidito

Innumerables son las anécdotas de los oficiales y marinos en los buques cuando navegan, la historia de hoy provocó insomnio, pero gracias a la ayuda  de la tripulación el mal fue resuelto, pero… ¿quién fue el culpable?
 

Arte y belleza bajo el mar

Nayomi Rodríguez Acosta, procede de una familia de buzos por ello, no puede dejar de sentir atracción por el mar. Comenta la complicidad de su padre con su primera mascota, una criatura marina que trasladaba de la casa al mar y viceversa
 

Disfrutar de mí bahía

Es fácil entablar conversación con cualquier persona en esta localidad, debido a la proverbial hospitalidad y disposición al diálogo que caracteriza a sus pobladores.
María Hortensia Obregón López-Silvero

Lo mío era el mar

A unos días de graduada, María Hortensia Obregón López-Silvero, ya estaba laborando en el Centro de Investigaciones Pesqueras (CIP) y recuerda haber llorado de alegría porque se cumplía un anhelo largo tiempo acariciado.

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