Literatura

El Mar en la Literatura

William Shakespeare

De  la vida de William Shakespeare casi todo lo que se conoce es objeto de duda. Nació en Stratford-on-Avon, Warwick, capital del condado de igual nombre y fue bautizado el 26 de abril de l564. Asistió a la escuela de su localidad hasta los 13 años, de donde se supone lo extrajo su padre, tal vez con el fin de que lo ayudara, pues aunque éste fue comerciante y llegó a ser juez en Stratford, había decrecido su fortuna y hubo de dedicarse al cultivo de su hacienda. No muy lejos del lugar, en Coventry, se escenificaban comedias habitualmente, mientras que en Kcnilworth, también cercano, se efectuaban farsas en honor de la reina Isabel,  lo cual hace presumir que desde muy joven, William conocía muy bien el teatro.

En 1582 se desposó con Ann Hathaway, hija de un agricultor y ocho años mayor, pero se desconoce en cuáles circunstancias se efectuó tal enlace. Asimismo se asegura que el joven sufrió prisión, acusado por cazar furtivamente en la heredad de un tal sir Thomas Lucy, y tras de cumplir su condena escribió unos epigrama tan ofensivos para aquél, que hubo de poner distancia entre él y la ira de ese potentado. Así, abandonó la villa en 1586, dejando a su mujer, tres hijos y su progenitor para acudir a Londres.

Al parecer en la gran ciudad se relacionó pronto con el teatro; primero, cuidando los caballos de los asistentes a las funciones, en alguno de los dos coliseos de la capital (The Theatre o The Curtain).

Después, se conoce que actuó en dos obras; en 1589y 1603; luego escribió textos y adaptaciones de los clásicos en la compañía teatral de Leicester destinados al gran histrión Richard Burbage y otras en que trabajó él mismo. Su retomo a Stratford en 1596 no parece dato muy seguro, aun­ que sí es válido que al año siguiente adquirió la mayor casa de esa villa, si bien no residiría allí antes de 1610. Su rápida prosperidad se atribuye no tanto a su éxito como autor sino como socio o empresario del teatro The Globe, construido por Henslowe, donde subieron a escena casi todas sus obras.

Lo cierto es que Shakespeare, en pocos años, consolidó su fama de poeta y dramaturgo, favorecido por la era isabelina  con su bonanza económica y no exenta de otros poetas y comediógrafos excelentes, como Christopher Marlowe, poeta y autor de dramas, coetáneo suyo; Ben Jonson, también autor; John Fletcher y Robert Greene quienes fueron grandes rivales en la escena de William, y otros.

El teatro de Shakespeare sabe mostrar todas las pasiones y los matices más intensos del alma  humana; desde el amor (Romeo y Julieta) y la ternura filial (El rey Lear) hasta los celos (Otelo), la ambición (Macbeth), la avaricia (El mercader de Venecia) y la duda (Hamlet).

Escribió también sonetos y en dechas de delicado lirismo, y fue comediógrafo de insuperable y fecunda imaginación: La tempestad, El sueño de una noche de verano, Mucho ruido para nada, Las alegres comadres de Windsor; A buen fin no hay mal principio , Los  dos  hidalgos  de  Verona, Como gustéis, La fierecilla domada, Cuento de invierno, etcétera. Muchas de sus obras se inspiran en temas de la Antigüedad clásica: (Antonio y  Cleopatra, Julio César; Coriolano, TitoAndrónico, Troiloy Crésida) o en hechos históricos de Inglaterra (Viday muerte del rey Juan, El rey Ricardo JI. Enrique IV. Enrique  VI, La  tragedia  de Ricardo  ll/, La famosa historia del rey Enrique VIII.)

Shakespeare pasó los últimos años de su existencia principalmente en Stratford, sin dejar de frecuentar a Londres y sin perder contacto con actores y poetas. El bardo fallecería en su ciudad natal el 23 de abril de 1616, el mismo día que expiraba Miguel de Cervantes, y, al igual que él, a pesar de los muchos retratos que existen de ambos, sólo uno o dos pueden considerarse auténticos. Del Cisne de Avon se estiman como genuinos el busto obra del escultor Gerard Johnson, que está junto a la iglesia de Stratford donde se le sepultó, y el grabado de Martin Droeshout que adorna la portada de la edición infolio de sus obras  (1623).

A pesar de las discusiones que aún suscitan su obra y su personalidad, así como las tinieblas y enigmas que perduran sobre su biografía, es el más universalmente admirado  de  los  genios  teatrales. Mientras vivió, sólo Ben Jonson y Fletcher podían discutirle la primacía. Con el tiempo, alcanzó relieve de gloria nacional de su patria.

Endecha  Marina

Yace tu  padre a más de cinco brazas:

Son de coral sus huesos

Y ya en perlas trocáronse sus ojos:

nada en él se marchita,

pero  ha sufrido un cambio marinero

y ahora es de materia extraña y rica.

A menudo las ninfas tocan por él  ha  muerto.

Escucha, que ya oigo,

ding, dong, su clamoreo

Tomado de La poesía inglesa, selección, traducción y prólogo de  M.Maneng, 1958, José Janés, editor. Barcelona.

Boceto escenográfico para El mercader de Venecia, debido al artista ruso Alexandr Benois y a solicitud del Teatro Dramático de Petrogrado.(1920)

Cuentos de Salarrué

El mar en la literatura SALARRUÉ (1899-1975)

En 1978 se publicó en Cuba (Ediciones Huracán) una antología de los cuentos de Salarrué —seudónimo artístico del escritor Salvador Salazar Arrué— prologado por el poeta y ensayista Roque Dalton.

Este autor nació en Sonsonete, república de El Salvador, el 22 de octubre de 1899, y fue narrador, pintor, poeta y ensayista. Su padre, pedagogo español, fundador de un colegio en Cuba, murió cuando Salvador era muy pequeño, y el joven emprendió estudios de comercio para contribuir al sostén familiar. Más tarde, becado por su gobierno, estudiaba en Virginia y en Washington, Estados Unidos. Pintor por afición, realizó una muestra de sus obras en una galería estadounidense.

De regreso a su país, dirigió durante 10 años el periódico Patria, y las revistas Vivir y Amatl. Inició su narrativa con El Cristo negro (1927), relato de corte tradicional, con la influencia de los tratadistas hispanos de la Colonia. Su novela El señor de la burbuja, del mismo año,  es la primera de sus obras en que intenta el costumbrismo.

Un primer libro de cuentos, O’ Yarkandal, evidencia la atracción que experimenta ante las cosmogonías y mitos orientales. Más notable sería su tercer libro de relatos, Cuentos de barro (1933), luego de la rebelión indígena del año anterior, que conmovió a su patria, debido al genocidio de 30 mil campesinos, obreros e intelectuales reprimidos brutalmente por el gobierno.

En 1940 el autor publicaría Eso y más, cuentos de temática diversa, y en 1945 la primera versión —que se editará en 1961— de Cuentos de cipotes. Estos —señala el propio Salarrué en el prólogo—, “no son cuentos para niños, son cuentos de niños”. (Cipote es una voz popular de  origen pipil, que significa niño, muchacho). En tales — a veces brevísimos cuentecillos— se reproduce la manera alocada y deliciosamente ingenua con que relatan las cosas los pequeños.

Salarrué permaneció muchos años fuera de sus lares, como diplomático y, según Roque Dalton, “ha compartido así la suerte de sus mejores escritores y artistas: la del exilio voluntario e involuntario”.

En 1954 se editaba un nuevo libro de sus narraciones cortas: Trasmallo, y en 1960 veía la luz La espada y otras narraciones.

En nuestro país la Casa de las Américas publicó una antología de sus cuentos en 1968, reeditada por Arte y Literatura de la mencionada editorial Huracán, que aludíamos al principio.

Las escasas noticias sobre sus últimos años nos privan de ofrecer a nuestros lectores más detalles de este múltiple y singular  artista, poseedor de un estilo fascinante, enmarcado en un sobrio realismo. Es, a juicio de los criterios más exigentes, uno de los mejores cultivadores del género narrativo  en Centroamérica.

El mar (fragmento del libro Trasmallo)

(…) Rafáil y Chente, indios viejos de Honduras, no habían visto el mar. Pasaba uno de a caballo.

  • Perdone, ñor, ¿qués aquella llanada azul?

El hombre paró, miró al mar dormido, dejó colgando la sonrisa en pausa generosa.

  • Ese es el mar.
  • ¡Agüen!
  • ¿No lo conocen?
  • ¡Semos de Honduras!
  • ¡Ah, vaya!
  • ¿Tá retirado?
  • No… Unas ocho o diez leguas diaquí.

El hombre se alejó, con la sonrisa aún colgante.

  • ¡Mano!... ¿qué dice? Si quiere, nos bajamos a conocer. Ya salimos de la venta.
  • ¡Como diga, Chente!

Se oía un ruido de aguacero. Sin embargo, el cielo estaba bien chulo. Los dos indios iban llegando al mar. De pronto desembocaron frente a la tumbazón. Rafáil se paró en seco y dejó caer el cacaste con el alma. Chente apió.

  • Degüélvase, mano, degüélvase, viene una tempestá por el suelo!
  • ¡Santo Dios,.santo juerte! ¡Huyamos, quesesto!...

Los dos indios se treparon al mismo palo…

PIE DE GRABADO:

Salvador Salazar Arrué (dibujo tomado de  una foto suya de la década del 50).

El mar en la poesía

La mar en la poesía

El mar ciñe a la noche en su regazo

Miguel de Unamuno (Bilbao, 1864 - Salamanca, 1936). Escritor, poeta y filósofo español, principal exponente de la Generación del 98. Entre 1880 y 1884 estudió filosofía y letras en la universidad de Madrid. Se doctoró con la tesis Crítica del problema sobre el origen y prehistoria de la raza vasca, y poco después accedió a la cátedra de Lengua y literatura griega en la Casa de Altos Estudios de Salamanca, en la que desde 1901 fue rector y catedrático de Historia de la lengua castellana. Sus angustias personales y su idea básica de entender al hombre como “ente de carne y hueso”, y la vida como un fin en sí mismo, se proyectaron en obras como En torno al casticismo (1895), Mi religión y otros ensayos (1910), Soliloquios y conversaciones (1911) o Del sentimiento trágico de la vida en los hombres y en los pueblos (1913).

Sus poemas y obras teatrales abordaron los mismos temas de su narrativa: los dramas íntimos, amorosos, religiosos y políticos a través de personajes conflictivos y sensibles ante las formas evidentes de la realidad. Su vida y obra estuvieron estrechamente relacionadas, de ahí las contradicciones y paradojas de quien Antonio Machado calificó de “donquijotesco”.

Fue considerado el escritor más culto de su generación. En 1962 se publicaron Obras Completas y en 1994 se dio a conocer la novela inédita Nuevo mundo.

La mar ciñe a la noche en su regazo

y la noche a la mar; la luna, ausente;

se besan en los ojos y en la frente;

los besos dejan misterioso trazo.

Derrítanse después en un abrazo,

tiritan las estrellas con ardiente

pasión de mero amor, y el alma siente

que noche y mar se enredan en su lazo.

Y se baña en la oscura lejanía

de su germen eterno, de su origen,

cuando con ella Dios amanecía,

y aunque los necios sabios leyes fijen,

ve la piedad del alma la anarquía

y que leyes no son las que nos rigen.

Horas serenas del ocaso breve,

cuando la mar se abraza con el cielo

y se despierta el inmortal anhelo

que al fundirse la lumbre, lumbre bebe.

Copos perdidos de encendida nieve,

las estrellas se posan en el suelo

de la noche celeste, y su consuelo

nos dan piadosas con su brillo leve.

Como en concha sutil perla perdida,

lágrima de las olas gemebundas,

entre el cielo y la mar sobrecogida

el alma cuaja luces moribundas

y recoge en el lecho de su vida

el pozo de sus penas más profundas.

Tomado de la revista 408, página 57

Fábulas marinas

Naufragios, tesoros, vida desconocida: todo lo esconde el mar. Todos los motivos por los que el hombre sería capaz de arriesgar la vida, los mismos que han logrado hacer perder la cordura a fantásticos personajes como el capitán Nemo.

El mar en la Literatura: Miguel Hernández

En la ciudad de Orihuela, provincia de Alicante, en el levante español, nació Miguel Hernández el 30 de octubre de 1910. Hijo de un pastor y tratante de ganado, desde su niñez acompañó a su hermano Vicente en el pastoreo del rebaño de cabras paterno

Jesús Castellanos Villagelieú,  nació el 8 de agosto de 1879

El mar en la obra de Jesús Castellanos Villagelieú

Consagrado al ensayo y la narrativa, además de excelente caricaturista, Jesús Castellanos Villagelieú encontró su espacio entre los escritores de inicios del siglo XX. Hombre de pensamiento universal, ubicó al mar como escenario en varias de sus obras. En el 2012 se conmemoró el centenario de su muerte, pero hoy, sirva esta página para rendir sincero tributo a su encomiable dedicación a las letras cubanas.

La reconocida actriz es fiel lectora de la revista Mar y Pesca

Amante del mar

Fela Jar, se declara una fiel admiradora del mundo marino, y aconseja a todo el pueblo cubano la lectura de la reconocida revista Mar y Pesca

 

Mar y Pesca: Por la cultura del mar

En la Convención Internacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, el stand de la Agencia de Medio Ambiente (AMA),  fue sede de la presentación del No. 425 de la revista Mar y Pesca.
La subdirectora editorial, Lic. Diana Domínguez Ceballos, explicó a los presentes que la misión de la publicación es llevar a los lectores cultura sobre el mar, y el entorno marítimo en general, con énfasis en información medioambiental, siempre con mensajes positivos y soluciones.

El mar en la poesía: El Albatros

Charles Baudelaire,  ha sido considerado un "poeta maldito".  En la perfección estética de sus  poemas se refleja una vida marcada por la pérdida y el sufrimiento
 

Guillermo Tell ¿un hombre de mar?

Quizás a muchos les resulte contradictorio ver el nombre de tan icónico personaje y el
mar en una misma oración.  Invitamos a continuar la lectura y descubrirá su relación
 

El mar y la fuente

Con una notable obra literaria, Víctor Hugo es sin dudas uno de los más excelsos cultivadores del Romanticismo. Le hubiera bastado tan solo la concepción de Los Miserables y Nuestra Señora de París para alcanzar el sitial que hoy ocupa. Menos conocido hallamos un poema revelador, “El mar y la fuente”:

Gertrudis Gómez de Avellaneda

Gertrudis Gómez de Avellaneda

Cada 23 de marzo, La Avellaneda cobrará vida y caminará nuevamente por su Camagüey  retrocediendo en el tiempo, mientras su poesía será escuchada, pintada y tal vez hasta vibrará en un corazón con añoranzas

José María Heredia y Heredia, fue el último representante en la Islade la poesía neoclásica

Poemas escritos en alta mar

Junto a Martí y la Avellaneda, se considera uno de los mejores epistológrafos cubanos. Llamado con acierto Cantor del Niágara y Poeta de la libertad de Cuba,  fue el último representante en la Isla de la poesía neoclásica y el primero del romanticismo.

Páginas

Subscribe to RSS - Literatura