Música

NO ACUSES AL MAR

El conocidísimo autor de "Sábanas Blancas" comparte con los lectores de Mar y Pesca aspectos de su vida y obra relacionados con el mar.

Nació en San Miguel del Padrón, La Habana, Cuba, el día 1 de noviembre del año 1958. Aprendió a tocar la guitarra y el piano autodidácticamente. En 1980 ingresó en el Movimiento de la Nueva Trova.

Ha sido influido, como compositor, por la obra de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, y los brasileños Caetano Veloso, Gilberto Gil y Milton Nascimento. Pero en realidad, su música se nutre de otras muchas vertientes, donde están, además, otros géneros de la música cubana y el rock.

Creó el ritmo guayasón, con elementos melódicos de la música campesina y la afrocubana.

Pudo haber sido compositor y letrista de famosos cantantes codiciados internacionalmente, pero optó por el camino más difícil, el de la canción políticamente comprometida, como lo demostró con su tema dedicado al Che: "Son los sueños todavía".

"Llevo 33 años haciendo canciones, dice. Un promedio de treinta por año entre malas, buenas, peores, excelentes y divinas. Al medio acuático  me he referido bastante.

"El mar, a diferencia de los continentes, es la frontera que tenemos los habaneros y los cubanos en general. Mi ciudad, La Habana, tiene como horizonte el mar y aquí se ha conformado toda mi personalidad, mi obra, mi vida, mi familia, mis amistades, mis conocimientos, todo.

"Por eso es que nosotros acudimos al malecón, allí nos sentamos, miramos el horizonte y añoramos todo lo querido y nos proponemos todo lo que queremos y defendemos y fantaseamos mirando el mar.

"Para mí La Habana es la parte urbana y la otra, el espejo del espíritu, el mar.

"Mi disco A orillas del mar, de la disquera Colibrí, es una referencia a la década de los años 70. Entonces nosotros, los jóvenes músicos, no teníamos un discurso propio, sino mimético, fundamentalmente influido por la música anglosajona. Yo quería ponerle voz a esa época.

"En mi búsqueda de temas para ese disco surgió No acuses al mar, porque en el mar, por causa de los hombres, han ocurrido y ocurren tragedias. Ha sido víctima de muchas cosas, pero es inocente.

"Somos los seres humanos los culpables de los derrames de petróleo, de que el Pez León se haya adaptado a nuestros mares, de sus desbordes sobre el litoral, sobre el malecón habanero, porque nosotros, los hombres, le hemos robado espacio a nombre de una entrecomillada civilización, con la justificación de la urbanización.

"El mar está implicado en la canción, pero no es el responsable de nuestras desgracias, al contrario, se ocupa de limpiar las impurezas de los seres vivos marinos y de la tierra.

"Constituye un ente vivo, saludable, necesario y ocupa la mayor parte de nuestro planeta. Nosotros, los humanos, en nuestra sangre, orina y lágrimas tenemos la misma proporción salina que esa gigantesca masa líquida.

"No acuses al mar es precisamente un llamado a hacerle justicia a una maravilla de la naturaleza dotada de un sistema inteligente increíblemente purificador, una reserva para reciclar la contaminación mediante la evaporación de agua y la lluvia, con el drenaje de ríos y  lagunas desembocando en su seno, y con sus propiedades químicas y minerales encargadas de disolver los desperdicios.

"Es un ciclo que se repite, aunque ahora seamos siete mil millones de habitantes en este planeta haciendo y deshaciendo, pero el mar es sabio.

NO ACUSES AL MAR

No tiene la culpa el mar que un mensaje en la botella flote por ahí sin llegar a otro lugar, sin tocar algún país, que te ahogues de la sed, que se hunda una ciudad y que muera un pez, que tiñan las orillas, que te va a contaminar.

No tiene la culpa el mar que un poeta robe versos muy lejos de aquí y que en todo el universo no descubra su nariz, que un marino en un burdel sienta dudas de su casa y su mujer, que se oculten maravillas, que se inunde el litoral, que la costa sea el altar donde las almas sin treguas van a pedir, que unos no sepan entrar y otros no puedan salir, que sirenas al cantar erosionen en la arena a tu país, que a las playas de mis venas vengan penas a morir, a morir.

No juzgues así, no acuses al mar si el amor es un murciélago y no sabe adónde va.

No juzgues así...si los sueños son gaviotas y no aprenden a volar.

No juzgues así...si la suerte es un anzuelo enredado en el coral.

Si te sientes dependiente aunque pienses diferente, si tus ojos son camellos transitando este desierto de cristal.

No juzgues así...si la Caridad del Cobre no acompaña hasta el final.

No juzgues así...si las lágrimas son barcos naufragando en alta mar.

Si Noé no fue indulgente con especies diferentes, si la brújula ayudaba a los herejes y cruzadas por igual, no acuses al mar.

Fotos del autor

Sindo Garay

El mar en la música

Sindo, entre el amor a Cuba y el mar

Antonio Gumersindo Garay y García nació en Santiago de Cuba, en 1867. Tuvo la vida de cualquier cubano común, tamizada por el apego al ron, al congrí y al tabaco. El 17 de julio de 1968 falleció en La Habana, ciudad que tiempo atrás lo había acogido. Pero, ¿quién fue ciertamente este hombre?

Sindo Garay, nombre artístico del trovador, compositor, cantante y singular patriota, se enorgullecía de haber estrechado la mano de José Martí dos meses antes de entregar su vida por la libertad de Cuba. Para el Apóstol compuso la canción titulada Semblanza de Martí, fechada en el propio año 1895, cuando lo conoció en Dajabón, Cabo Haitiano. De ella es este fragmento, canto a las bellezas geográficas de la Patria:

… Yo miro en mis sueños a mi madre adorada,

 la más bella del mundo,

la contemplo vestida de verde,

color de esperanza,

que duerme tranquila

en hamacas azules de mares bravíos.

El artista pasó más de 80 de sus 101 años haciendo música, y cantó durante sesenta años haciendo la voz segunda a su hijo Guarionex, en lo que constituyó el dúo de trovadores más notorio y perfecto de la trova tradicional cubana, al decir de los estudiosos, pues tenía una espléndida voz de barítono, a pesar de ser pequeño y delgado. Autor de La Tarde, El huracán y la palma, y La Bayamesa, entre otras canciones y boleros muy famosos ayer y hoy, Sindo fue reconocido tanto en Cuba como en México por su influencia en la música popular.

El poeta español Federico García Lorca lo bautizó como “El Gran Faraón de Cuba”. Muchas de sus composiciones cruzaron los mares, y de ellos se nutrió, como habitante de un archipiélago, condición esta presente en sus metáforas. Célebre es su criolla Perla marina, compuesta en 1912 en La Habana y registrada el 24 de mayo de 1966, de la cual se conserva la partitura en el Museo Nacional de la Música con arreglo para piano y dos voces.

Perla marina que en hondos mares

vive escondida entre corales,

celaje tierno de allá de Oriente,

tierna violeta del mes de abril.

De gran elasticidad muscular y una salud de hierro, el músico trabajó en el arte circense, mientras viajaba a través del archipiélago cubano, de punta a cabo y viceversa, una y otra vez, con su guitarra y sus hijos detrás. Inspirado por la hermosura de las playas cubanas florecidas de mujeres, creó esta canción titulada Ojos de sirena (1932), basada en el tema de Aquellos ojos verdes, de Nilo Menéndez y Rafael Utrera.

… Ha tiempo que se sabe que el mar está robando

todo el azul del cielo que pueda retratar…

Por eso es que en las playas se dice que hay sirenas

que tienen ojos verdes, profundos como el mar…

Hombre de familia, Sindo Garay siempre tuvo quien lo acompañara y cuidara en sus correrías de artista; entre esas personas que lo atendieron se cuentan, primero, sus hijos: Guarionex, Guarina, Hatuey, todos bautizados con nombres nativos, pues su cubanía la exhalaba por los poros. En uno de los homenajes que le ofreciera el pueblo, compuso esta canción en que evoca una vez más el esplendor de la tierra y los mares cubanos: Los bayameses,  de 1947. Con ella cerramos nuestro comentario sobre uno de los grandes de la trova cubana de todos los tiempos:

Hay una llanura de distintos verdores

que forman colores, matices divinos,

que mirando a lo lejos se divisa el Turquino

que formó la natura en el medio del mar.

 

Bobby carcassés… caminando junto al mar

El Premio Nacional de música 2012, comenta a los lectores de Mar y Pesca, que casi siempre aparece el mar en su obra musical y plástica, porque esa gran masa acuática posee la magia de la naturaleza, el misterio de la creación, y la belleza del arte como diseño divino, que  proporciona un elevado goce estético
 

Carlos Varela

Carlos Varela y el mar

No existe un romántico en este mundo que excluya el mar de su vida, de uno u otro modo. Los artistas, según su manera de decir, flotan o se sumergen, pero para quienes vivimos rodeados del mar es parte de la vida. Carlos Varela, popular cantautor, no es la excepción. Hombre romántico y sensible, sabe tomar del mar todo lo que le regala para expresar en sus composiciones su verdad y la de varias generaciones de cubanos que encontramos en su música la realidad.

Homenaje al Benny

En la obra del “Bárbaro del Ritmo”,  no faltó  el canto a su natal y querida Santa Isabel de las Lajas; a Cienfuegos, la ciudad que más le gustaba; o al Varadero, donde conoció la felicidad; o a la bahía de Manzanillo, adonde iba a pescar la luna y el mar, pero ¿dónde fue su última actuación?

Sindo Garay

Sindo, entre el amor a Cuba y el mar

Antonio Gumersindo Garay y García nació en Santiago de Cuba, en 1867. Tuvo la vida de cualquier cubano común, tamizada por el apego al ron, al congrí y al tabaco. El 17 de julio de 1968 falleció en La Habana, ciudad que tiempo atrás lo había acogido. Pero, ¿quién fue ciertamente este hombre?.

Tito Gómez, su Vereda y el mar

La biografía de José Antonio Tenreiro Gómez —Tito Gómez— es la de un chico con fuerte vocación, capaz de superar no tanto dificultades económicas como oposiciones familiares para el enrumbamiento definitivo hacia la cancionística.

El mar en la música

Una noticia sorprrende a los cubanos: el deceso, el 4 de noviembre de1950 , del compositor Eliseo Grenet, a la sazón de 57 años.

Ravel

Influencia del mar en la mùsica de Ravel

Si, como algunos apuntan, sus melodías son menos fluyentes que las debussianas, Ravel se muestra más seguro y más "objetivo" en sus temas; más firme en sus armonías contrapuntísticas. En una palabra: es más "clásico".

Saumell (1817-1870)

A Manuel Saumell se le acredita que es, justamente, el padre del nacionalismo musical cubano. Su principal mérito consistió en crear —a través de las muchas contradanzas que compuso— páginas de muy agudo sentido musical, en las que, mezcladas con melodías de otras latitudes, se recogían ya valores estilísticos de la sonoridad cubana del siglo XIX y que perduraron hasta el siglo XX.

José White (1836-1918)

El maestro José de los Dolores White y Laffite nació el 17 de enero de 1836 en Matanzas, fruto de la unión del comerciante francés Charles White con una esclava negra —cuya libertad compró de algún propietario que, a juzgar por el apellido, era también francés o antillano.

La música y el mar: Caturla el renovador

Siempre se ha especulado hasta dónde habría llegado el genio de Alejandro García Caturla, compositor cubano de música contemporánea,  si un fatídico día de noviembre de 1940 no lo hubieran asesinado cerca del parque de Remedios, a manos de un matón traicionero y vulgar. También valdría decir lo mismo de Amadeo Roldán, muerto prematuramente por enfermedad.
 
Subscribe to RSS - Música