Las aproximadamente 150 000 especies de animales marinos que en números redondos han recibido nombre, representan solo una parte de la fauna marina total. Esta cifra viene a ser solamente una sexta parte del número total de especies de animales, por lo que se afirma que a pesar de su gran extensión, el mar tiene una fauna relativamente pobre como consecuencia del menor número de oportunidades que ofrece para el aislamiento, que no estimula en tal grado la evolución.

En la numismática universal la temática de la fauna marina, es una de las más apreciadas por los coleccionistas. En Cuba, en el año 1994 fueron acuñadas una serie de monedas denominadas Fauna del Caribe, de 50 y 10 pesos oro con un peso de 155,5 y 20 gramos plata, con canto estriado, así como de un peso en copper-nickel, con canto liso.

Los diseños de estas monedas son delfines, meros, obispos (rayas) y agujas (peces espada). Estas especies, entre otras, forman parte de la variada y pintoresca fauna del Caribe que baña las costas de Cuba, pobladas también con algunas variedades de pelícanos y flamencos autóctonos de la zona. Diseñadas por cubanos, fueron las primeras monedas pintadas a mano en nuestro país, por lo que se hicieron diferentes pruebas de colores.

Forman parte de la segunda serie de Fauna del Caribe, las emitidas en 1996 en los valores de 50 y 10 pesos. La primera, en oro, con 15,55 gramos y de plata, con   155,5 gramos. La de 10 pesos se emitió con 40 gramos de plata y numeradas en el reverso. En esta acuñación aparecen las siguientes especies: el colibrí garganta rubí, el carta Cuba, los peces parche amarillo y vaca añil, y los cientos de variedades de grandes mariposas que constituyen algunas de las numerosas especies que habitan en Cuba.

 

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