DESEMBARCO DE TROPAS ESTADOUNIDENSES EN EL SUR DEL ORIENTE CUBANO

Por Dr. Sc. Gustavo Placer Cervera

El 22 de abril de 1898 con el establecimiento del bloqueo naval al puerto de La Habana, habían comenzado las hostilidades de los Estados Unidos contra España. Casi un mes después, el arribo a Santiago de Cuba de la escuadra española mandada por el contralmirante Pascual Cervera, provocó que el gobierno de los Estados Unidos decidiera efectuar el desembarco en las inmediaciones de la capital del oriente cubano desplazando hacia allí el centro de las acciones bélicas.

En esas circunstancias el denominado V Cuerpo Expedicionario, compuesto principalmente por tropas del ejército regular, recibió órdenes, de prepararse para la salida. Al frente de la expedición fue designado el mayor general William R. Shafter, de 63 años, quien no se distinguía precisamente por su talento. Sin embargo, tenía a su favor no conocérsele ambiciones políticas.

El 31 de mayo Shafter recibió instrucciones detalladas de bajar a tierra al este o al oeste de la boca de la bahía santiaguera, y una vez en tierra “moverse hacia las alturas y farallones que la circundan y proteger a la Marina cuando esta enviara sus embarcaciones para remover las minas colocadas por los españoles, y cooperar con ella para capturar o destruir la flota española que estaba en la bahía”.

No fue hasta el 8 de junio, debido a numerosas dificultades y tropiezos que el jefe expedicionario pudo informar que sus fuerzas estaban embarcadas y listas para partir, pero recibió una orden urgente de esperar hasta el día 14, en que el convoy compuesto por 36 buques de transporte y apoyo se puso en marcha llevando a bordo  a la fuerza invasora compuesta por 819 oficiales y 16 058 alistados, estructurada en varias divisiones de infantería, dos brigadas independientes y un grupo artillero. Fueron embarcados además 959 caballos y 1 336 mulos de tiro y carga, piezas de artillería de diversos tipos y abastecimientos. La escolta estaba formada por un acorazado, un crucero, cuatro cañoneros, tres avisos, tres yates artillados y dos torpederos.

El convoy siguió la ruta del Canal Viejo de Bahamas para llegar a la costa sur de Oriente a través del Paso de los Vientos. A causa del lento andar de algunos barcos, el 20 de junio llegaron a las aguas frente a Santiago de Cuba. Ese mismo día el general Shafter y el contralmirante William T. Sampson, jefe de la escuadra estadounidense que bloqueaba Santiago por mar, bajaron a tierra en Aserradero, al oeste de la ciudad, para reunirse con el mayor general Calixto García Íñiguez, Lugarteniente General del Ejército Libertador y otros jefes cubanos. Como resultado del encuentro se acordó que el cuerpo expedicionario desembarcara en Daiquirí, a unas 15 millas al este del Morro de Santiago, el día 22.

Para apoyarlo unos 530 combatientes cubanos, al mando del coronel Carlos González

Clavel, arribaron el 21 a Playa Sigua, al este de Daiquirí, donde se unieron a otros 780 al mando del general de brigada Demetrio Castillo Duany, y avanzaron a lo largo de la costa, limpiándola de enemigos. Simultáneamente, el coronel José Candelario Cebreco, al frente de unos 500 combatientes mambises, efectuó acciones diversionistas en distintos puntos situados al oeste de Santiago de Cuba.

Para asegurar la maniobra con su fuego artillero fueron destinados varios buques de guerra. Al mismo tiempo era bombardeada Playa Siboney, cuatro millas al oeste de Daiquirí, y se realizaba una maniobra diversionista en Cabañas, dos millas al oeste de la boca de la bahía de Santiago. Además, cuatro acorazados se mantenían en sus estaciones de bloqueo frente a la entrada. Como predijo el general Castillo Duany el bombardeo artillero a Daiquirí, en la mañana del 22, provocó el abandono de sus defensores.

El ataque estadounidense se caracterizó por su desorganización. Las unidades se confundieron totalmente y costó gran trabajo a los jefes de compañía reunir a su personal. Las bestias eran extraídas de las bodegas de los barcos y lanzadas al agua para que ganaran la costa a nado de manera instintiva, aproximadamente 60 de ellas se ahogaron. Los abastecimientos también fueron descargados desordenadamente. Al anochecer habían logrado descender unos 600 hombres y se ordenó a la división mandada por el general

Henry W. Lawton avanzar hacia Playa Siboney, que fue ocupada sin resistencia la mañana siguiente. Ese mismo día se comenzó a desembarcar por Siboney y al anochecer había otros 6 000 hombres en la costa. En la tarde del 24 todo el cuerpo expedicionario estaba en tierra.

La operación tuvo lugar sin combate, casi sin bajas (dos soldados se ahogaron en Daiquirí). En este éxito tuvieron un papel decisivo los combatientes del Ejército Libertador cubano. Los jefes y soldados, aguerridos y expertos combatientes, conocedores del terreno y de la manera de pelear del ejército español, no solo actuaron como prácticos, sino que llevaron a cabo la exploración, ocuparon las posiciones españolas entre Santiago de Cuba y Guantánamo e impidieron al mando español reforzar las unidades que tenía desplegadas en el litoral, contribuyendo así a que las tropas estadounidenses pudieran llegar con toda seguridad.