El Arte de la Acuariofilia

Por: Mercy Iglesias Ortega

El objetivo de un acuario es exhibir, mantener y disfrutar de un entorno acuático a la vista de todos en un espacio limitado, que ha aumentado hasta convertirse en los modelos actuales.

El tipo casero que todos conocemos es una instalación planificada, con estudios para su correcta ubicación, así como una previsión del contenido que albergará, pues se precisa conocer de antemano la cantidad de agua, el tipo de flora y fauna, la decoración y el suelo que se utilizará. Del mismo modo, resultan imprescindibles un conjunto de mecanismos y sistemas automáticos con la capacidad y potencia suficientes para lograr condiciones idóneas de temperatura, oxigenación y luz, que mantenga un ambiente saludable para las especies, sin perder con ello transparencia y vistosidad.

Las peceras siguen demandando cuidados extras, aun con todas las mecanizaciones conseguidas con las nuevas tecnologías; las tareas como el cambio de agua, la combinación de nutrientes para los peces y plantas, la limpieza del espacio o la sustitución de filtros siguen siendo imprescindibles para la salud de la vida animal y vegetal que albergará.

Construcción de un acuario

Debes tener en cuenta que cada 10 cm de altura hay que aumentar en un milímetro el espesor del vidrio. También considerar esto cuando el recipiente sea de una longitud mayor a 90 cm. El peso del agua produce una curvatura del cristal y un empuje adicional sobre el centro de este. Si no es del espesor adecuado puede fracturarse tan solo por un cambio brusco de temperatura, un ligero golpe, una vibración o cualquier otro motivo.

El pegamento de silicona debe ser de calidad para garantizar su durabilidad, aunque el tiempo de vida medio de un acuario es de ocho a 10 años. La presión que ejerce el agua sobre el fondo, hace que el adhesivo se encuentre en permanente tensión. No obstante, para quitar carga a las uniones se pueden reforzar los bordes del recipiente.