EL HUNDIMIENTO DEL LUISITANIA,EL BUQUE SEÑUELO

Por: Manuel Rodríguez González

Al ver una foto de este buque nos viene a la mente la imagen del célebre y malogrado trasatlántico Titanic. Exteriormente se asemejaban por su monumentalidad, sus líneas estilizadas y, en particular, por sus cuatro enormes chimeneas, un rasgo común en los grandes paquebotes construidos a principios del siglo XX. También terminó sus días en el fondo del océano, no por chocar con un témpano de hielo sino porque este buque tuvo el triste privilegio de ser el primer trasatlántico objeto de una brutal acción de guerra, en la cual más de un millar de pasajeros fueron víctimas inocentes de los ímpetus bélicos de las potencias marítimas.

El buque se nombraba Lusitania(antigua provincia romana en lo que hoy es Portugal) y fue construido en 1906 en Escocia, Gran Bretaña, para la línea trasatlántica Cunard Line. Al igual que su hermano gemelo Mauretania, poseía 239.9 metros de eslora y 44 060 toneladas de desplazamiento con capacidad de 850 tripulantes y 2 198 pasajeros distribuidos en sus diferentes clases. En el momento de su botadura fue el buque más grande del mundo, construido como parte de la competencia de la citada naviera británica con otras compañías, principalmente alemanas, para dominar el tránsito Atlántico de pasajeros.

La compañía que tuviera los barcos más rápidos y lujosos tendría una ventaja comercial y el Lusitania y su gemelo cumplirían esos requerimientos. El comité de expertos encargados del diseño del buque determinaron dotarlo de las nuevas y revolucionarias turbinas de vapor Parsons, que en número de cuatro le proporcionaron 75 mil caballos de fuerza con el potencial de impulsarlo a velocidades que oscilaban entre 25 y 26.7 nudos(de 46.3 a 49.4 kilómetros por hora), los cuales fueron record en la época. Equipado con el máximo lujo posible tanto en primera como en segunda clase, se convirtió en un referente que desafiaba a las navieras de la competencia como la White StarLines, que aplicó sus conceptos en el diseño de los futuros buques gemelos Olympic, Titanic y Britannic. El Lusitania inició su servicio en viaje hacia Nueva York a mediados de septiembre de 1907. Al desatarse la Primera Guerra Mundial en julio de 1914, el Almirantazgo Británico requisó casi todos los trasatlánticos para emplearlos en el esfuerzo bélico. El gobierno británico había financiado la construcción de los buques Mauretania y Lusitania con especificaciones de la Royal Navy para que en caso de guerra pudieran ser convertidos en cruceros mercantes armados. El Lusitaniano obstante se mantuvo en el servicio comercial.

En febrero de 1915, Alemania declaró zona de guerra las aguas adyacentes a las islas británicas y el submarino fue empleado como novedosa arma en la guerra naval.

Por entonces, el Lusitania había transportado alrededor de 250 mil pasajeros en ocho años de impecable servicio. En mayo estaba anclado en el muelle 54 de Nueva York embarcando principalmente pasaje y comestibles. Dentro de los manifiestos del Lusitania figuraban material de guerra camuflado entre los avituallamientos y esto era de conocimiento por parte del espionaje alemán.

El 23 de abril, la embajada alemana en Estados Unidos publicó una nota en los periódicos advirtiendo a los eventual espasajeros sobre el estado de guerra existente y que los buques con bandera inglesa podían ser destruidos en aguas hostil escercanas a las islas británicas. El aviso fue publicado junto al anuncio del viaje de retorno del Lusitania. Este, al mando del veterano capitán William Thomas Turner, partió de Nueva York el 1 de mayode 1915 rumbo a Liverpool con 1 959 pasajerosy tripulantes a bordo.

El 7 de mayo de 1915, a las 2.10 p.m.,casi al final de su viaje, en las cercanías del cabo de Old Kinsale, en el mar de Irlanda, y a diez kilómetros de la costa, fue avistado por el submarino alemán U-20 al mando del teniente de navío Walther Schwieger, quien lo consideró buena presa pues la nave no estaba pintada como barco hospital ni enarbolaba una bandera o símbolo de país neutral, por lo que el Lusitania al navegar por aquellas aguas aparentaba ser un mercante enemigo o buque corsario armado, —misión que cumplía entonces su gemelo Mauretania—.Schwieger, quien ya había hundido tres embarcaciones inglesas, le disparó el único torpedo que le quedaba de su reserva, el cual hizo blanco en la banda de estribor bajo el puente de mando. El impacto causó una segunda explosión interna en el buque que en pocos minutos escoró 25 grados, lo cual hizo muy difícil arriar los botes salvavidas y generó el caos a bordo.

Muchos pasajeros se lanzaron al  agua desesperados. Tan sólo seis botes salvavidas de los 48 disponibles lograron ser lanzados con relativo éxito. La proa del Lusitana se hundió en 18 minutos y chocó con el fondo marino (a 93 metros)mientras la popa sobre la superficie se levantó a un ángulo de 45 grados. En ese momento las calderas estallaron, haciendo volar la tercera chimenea. Una nube de vapor cubrió el barco. Cuando se disipó, el Lusitania había desaparecido.

Solo había trascurrido 25 minutos después del impacto. El rescate llegaría demasiado tarde; fallecieron ahogados opor hipotermia 1 195 pasajeros y tripulantes,incluyendo 129 norteamericanos, 94 niños y 35 bebés. Sobrevivieron 764 personas.Este suceso causó conmoción internacional, fue calificado de acto de barbarie contra un pacífico buque de pasajeros y puso a la opinión pública en contra de Alemania. La ley internacional suscrita,entre otros, por el Imperio Alemány Gran Bretaña, conocida como Cruiser Rules, establecía que un buque de guerra antes de abrir fuego contra un barco nomilitar debía advertirlo y dar tiempo a la tripulación y pasajeros para abandonarlo de forma segura. Los submarinos  alemanes en aquel momento no seguían este procedimiento, dado que los mercantes británicos tenían órdenes de embestirlos en superficie lo cual hacia inaplicable aquella estipulación y porque, en este caso, el Lusitania fue considerado un objetivo militar legítimo pues era conocido que conducía clandestinamente municiones y suministros de guerra.

La condena internacional fue unánime e hizo que el Imperio Alemán decretara una moratoria de sus ataques contra buques de pasajeros y mercantes con bandera neutral en aguas declaradas zona de guerra.Se ha dicho que Winston Churchill, entonces Primer Lord del Almirantazgo británico había enviado solapadamente al Lusitania —en el que viajaban norteamericanos—como señuelo para los torpedos alemanes y así hacer entrar en la guerra a los Estados Unidos que permanecía neutral en el conflicto. Los buques de guerra que debían escoltar al Lusitania dentro de las aguas británicas nunca aparecieron. Por otra parte, la nave recibió mensajes confusos del Almirantazgo sobre el rumbo que debía seguir en aguas británicas y no advirtió sobre la presenciadel U-20 en la zona. De este modo la presa fue servida al cazador.

Lo cierto es que la propaganda desatada por el gobierno británico contra el imperio alemán logró inflamar las pasiones en la opinión pública norteamericana que hasta entonces había permanecido ajena al conflicto europeo. Casi dos años después, en enero de 1917, el gobierno alemán anunció que desataría la guerra submarina sin restricciones. Esto junto al Telegrama Zimmermann* condujo a que, el 6 de abril de 1917, el congreso de los Estados Unidos aprobara la petición del presidente Woodrow Wilson de declararla guerra a los alemanes.

El hundimiento del Lusitania en el que viajaban ciudadanos norteamericanos fue un argumento de peso para esta decisión. La participación de tropas norteamericanas en el conflicto coadyuvó a un cambio en el desarrollo de las hostilidades a favor de los aliados. Resultado, en gran medida, del sacrificio de más de un millar de víctimas inocentes en aras de intereses geopolíticos y ambiciones imperiales.

El Telegrama Zimmermann fue un mensaje enviado por el ministro alemán de Exteriores Arthur Zimmermann a su embajador en México, en el quese le instruía para que presentara al gobierno aztecauna propuesta para formar una alianza y eventualmente atacar a los Estados Unidos y recuperar sus territorios usurpados por los norteños durante el siglo XIX. La comunicación fue interceptada por los británicos, y su contenido aceleró la entrada de los Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial,en abril de 1917.