LUGARES MARINOS CON NOMBRES DE NAVEGANTES

Por Jorge Tomás Teijeiro

No pocos estrechos, bahías u otros accidentes marinos recibieron sus nombres para asociarlos con aquellos navegantes que los descubrieron, los surcaron repetidas veces o los utilizaron como refugio en situaciones difíciles, guiados por el afán de hacerse ricos o famosos. Y en otros casos en honor de exploradores que tuvieron el sano propósito de contribuir al desarrollo del comercio o de la ciencia.

 América tiene relevantes ejemplos

Quizás no hayamos reparado en que nuestro continente fue el único que recibió su nombre para distinguir a un navegante. Se trata en este caso de Américo Vespucio (en italiano Amerigo Vespucci), florentino nacido en 1454, quien años después se trasladó a España y realizó, según se estima, cuatro viajes hacia el llamado Nuevo Mundo al servicio de la corona española y de Portugal. Américo escribió un texto nombrado Mundus Novus y varias cartas relatando los detalles de sus exploraciones, testimonios complementados con la realización de un mapa de las nuevas tierras descubiertas por los europeos. El 25 de abril de 1507 salía de las prensas del monasterio de Saint-Die, un libro a él acreditado, titulado Cosmographiae Introductio, contentivo de “las regiones descubiertas y las costumbres de las gentes”. Al leer los apasionantes relatos de los viajes de aquel navegante, tan elegantemente redactados, ya fuera por la cultura de su autor o la erudición de los copistas de la época, el dibujante y cartógrafo alemán Martin Waldseemüller propuso dar a nuestro continente el nombre de América y tal propuesta fue aceptada. América se llamó y así apareció por primera vez en 1507. De tal suerte, los que vivimos en este continente somos, por tanto, “americanos”, gentilicio que a veces suele usarse incorrectamente solo para los “estadounidenses A continuación nos referiremos a varios accidentes marinos que también tienen nombres de personajes históricos.

Estrecho de Magallanes

Está situado entre la masa continental de la América del Sur y el archipiélago de la Tierra del Fuego y conecta el océano Atlántico con el Pacífico. Este fue el paso que encontró en 1520 el navegante portugués Fernando de Magallanes en la primera travesía que se realizó alrededor del mundo. Se le confirió entonces el nombre “de Todos los Santos”. Con el paso del tiempo sería conocido como estrecho de Magallanes.

Estrecho de Bering

Es un corredor marítimo entre Asia y América del Norte que enlaza el mar de Bering, un brazo del océano Pacífico, con el océano Glacial Ártico. Aunque fue descubierto en 1648, su nombre obedece a la exploración de 1728 realizada por el navegante danés Vitus Bering. Algunos científicos aseguran que los más antiguos pobladores de la América del Norte llegaron al continente por esta vía.

Bahía de Hudson

Se trata en realidad de un vasto golfo al norte de Canadá. Puede considerarse tanto un brazo del océano Atlántico al que queda unida por el estrecho de Hudson, como del Glacial Ártico. Sólo es navegable desde julio hasta octubre, mes a partir del cual queda cerrada por la acumulación de hielo.

La bahía de Hudson adquiere su nombre en reconocimiento al navegante inglés Henry Hudson, quien la exploró en 1810 al igual que el estrecho que también lleva su nombre. Esta bahía incluye a la de James.

Lo “estrecho” para Colón

¿Y qué quedó entonces para Cristóbal Colón —quien se suponía el Gran Almirante de la Mar Océana— después de tantas vicisitudes? Pues sencillamente no tuvo la dicha de tener un continente que hiciera recordar sus hazañas, y sí un país suramericano, Colombia, que hace honor a su nombre. En tanto, en los muchos mares que él surcó, nada más encontramos un accidente geográfico casi imperceptible que lo recuerda: la franja de mar que separa el oriente de Cuba de la isla de Jamaica y que se conoce como estrecho de Colón. Lo estrecho para Colón y lo ancho para Américo. Sic transit gloria mundi.