En Cuba valoramos mucho el papel del alimento natural en la cría de peces, al punto que no concebimos criar peces sin él. Y es que indiscutiblemente el pez criado con alimento vivo es muy fuerte, además de que su uso reporta muchas ventajas: alto contenido de proteínas, vitaminas y minerales frescos, bajo precio de costo, fácil de mantener, entre otros. Pero desgraciadamente también tiene el inconveniente de estar muy frecuentemente contaminado con alguna fuente orgánica que facilita el desarrollo de enfermedades en los peces. Y esto puede ser un primer gran problema cuando trabajamos con cantidades considerables de peces; el otro problema sería los volúmenes de alimento vivo que pudiéramos necesitar en un momento dado. Por estas razones el propio incremento de la producción ha sido un motor impulsor del desarrollo de la tecnología de preparación de alimentos, pues es la única forma de garantizar la alimentación de grandes cantidades de peces. Según datos publicados en Aquahoy Información en Acuicultura de Malasia, en diciembre del 2007 la industria mundial de peces ornamentales se estimó en $15 billones US, de ellos el 90 % corresponde a peces de agua dulce. ¿Qué cantidad de alimento vivo necesitaríamos producir para mantener esta industria?
Así, tenemos que el uso de alimento artificial en la cría de peces no es una opción, sino una necesidad. Quedan entonces dos elementos que debemos tener en cuenta. El primero de ellos es usar el alimento vivo cuando es más preciso, y aquí considero las primeras etapas de vida del pez, en el momento que se decide la supervivencia que obtendremos y la talla final del mismo. El segundo, es que el alimento artificial que usemos debe satisfacer los requerimientos nutricionales de los peces que estamos
criando.
En este aspecto pienso que pocas veces un productor de peces cubanos ha tenido en sus manos el alimento adecuado, de aquí proviene la mala fama del mismo entre los criadores de peces, pues trabajamos, simplemente, con el que tenemos a mano y tratamos de mejorarlo sobre la marcha. Hoy por hoy, la producción de alimentos artificiales contempla la elaboración de formulaciones generales destinadas a grupos variados de peces, así como formulaciones específicas para una especie eterminada: discos, escalares, guppys, goldfish, cíclidos, cíclidos africanos, entre otros. Todos ellos en forma flotante, semiflotante, hojuelas o escamas, en diferentes tamaños de granos, enriquecidos con espirulina, vitaminas y antioxidantes que evitan la pérdida de sus propiedades nutritivas hasta por dos años, facilitando el almacenamiento hasta el momento de su uso. No ha quedado fuera del tema la artemia. Actualmente se están elaborando dietas que sustituyen no solo el uso de la artemia en las primeras etapas, sino también de los infusorios y las algas en la alimentación de las crías. Recientemente un amigo me comentó haber adquirido algunas de estas dietas y que, incrédulo, las probó en larvas de peleadores y tetras. Para su asombro, el crecimiento y la supervivencia fueron superiores que usando los sistemas tradicionales. No todo es bueno, lo malo de estos alimentos es su precio tan elevado…