Sedimentos en las peceras

Por Mercy Iglesias Ortega y Radel Ramírez

Colaboración de Yuniet Martínez de Santelices

La creación de un sedimento que impulse el crecimiento de la ve­getación que embellece nuestro acuario puede resultar algo compli­cado. Un joven acuarista con varios años de experiencia en la materia accedió a compartir con nosotros los conocimientos adquiridos. Sus méto­dos no son tradicionales, pero le han dado buenos resultados.

 Los componentes que empleó para su confección son muy simples y fá­ciles de adquirir. En primer lugar se necesita tierra de jardín, mientras más roja mejor, ya que contiene ma­yor cantidad de hierro. Este elemen­to es el principal en el proceso de alimentación de las plantas.

El otro componente es la arena, preferiblemente de río, ya que for­ma parte de su medio natural. No obstante se puede utilizar un poco de mar. Aunque muchos dirán que es imposible, pues los químicos que esta posee afectarían todo el ecosistema. Pero nuestro colabo­rador logró su adaptación con un lavado diario durante al menos un mes antes de usarla.

Por último un fertilizante muy popu­lar: humus de lombriz. Se puede en­contrar en las tiendas de productos agrícolas o en viveros. Este producto es muy bueno porque toda su compo­sición es orgánica.

Para elaborar esta base se utiliza una parte de humus de lombriz, dos de tierra y una de arena. Se puede hacer en capas o con todos los materiales mezclados, pero se recomienda com­binado. Las cantidades van acorde al tamaño del acuario.

Una vez realizado el nuevo producto, se esparce por el fondo de la pecera. Es recomendable que la altura alcan­ce solo 5 o 6 centímetros, pues aun­que sería ideal que las raíces tuvieran más espacio para crecer, el agua no les llegaría bien al fondo.

De ocurrir esto, el compuesto se en­friará demasiado lo que provocará un cambio de temperatura perjudicial para la vegetación. Una manera de elevar la temperatura del fondo sería con un calentador, pero al no poseerlo la solución es utilizar menos cantidad.

La planta entonces se siembra de forma común, de acuerdo al gusto de cada acuarista. Acto seguido se le agrega la cantidad de gravilla desea­da. Esta sirve como mecanismo fil­trante.

para la colocación de los materiales es el más beneficio­so, por dos razones. Primero, impide que los componentes se rieguen, y se­gundo, evita que se creen burbujas de aire, que al salir pueden causar raja­duras en el fondo.

Las piedras grandes que se deseen agregar para la decoración no de­ben ser calizas, ya que liberan sus­tancias nocivas para el ecosistema. Una manera fácil de comprobar cuál se puede emplear, es vertiéndole un poco de vinagre encima. Si la roca comienza a echar espuma, entonces no sirve.

Otros ornamentos que se pueden emplear son el barro o una rama de gran tamaño, por ejemplo de mangle o uva (no caleta). De usarlos, se debe tener muy en cuenta la estética de la decoración, para lograr armonía en nuestro acuario.

Una vez implantado este procedi­miento pudiésemos montar una de­coración que logre complementar­los. Sobre este tema trataremos en la próxima edición.

Filtros Biológicos

Por Mercy Iglesias Ortega y Radel Ramírez

Colaboración de Yuniet Martínez de Santelices

Fotos del autor e ilustración de Frank Mena y Ariagna Vallés

 

La importancia de poseer un sistema de purificación radica fundamentalmente en la mantención de una buena higiene. Los llamados filtros son utilizados para ejercer esta función, pero en caso de no poseerlo, ¿qué solución podemos encontrar?

 

En busca de una solución un equipo de la revista Mar y Pesca se acercó́ a un joven piscicultor, Yuniet Michel Martínez de Satelices, quien lleva varios años dedicado al maravilloso mundo de la acuariofilia. Contento y sin reserva alguna, accedió́ a dialogar con nosotros.

 

Al llegar a su casa fue impactante el primer encuentro con su acuario. Grande, de colores vivos y diversos, ese pequeño ecosistema desprendíá una magia silenciosa. La claridad de sus cristales era increíble y la pureza del agua fácilmente competíá con el manantial más puro.

 

“Aquí́ todo tiene que funcionar como un reloj o de lo contrario nada se logra”, dice nuestro anfitrión. “Los elementos tienen que estar acoplados de tal forma, que las manos del criador apenas deben tocar la pecera”.

 

Los materiales utilizados en este medio son bastante inusuales. Podemos hallar una esponja sintética, varias biobolas, trozos de tuberíá de PVC, acrílico, zeolita y otros más. Este método no posee similitudes con el comúnmente empleado.

 

A excepción del motor, que sı ́ es de producción industrial, todo es en su mayoría de fabricación casera. La materia prima la podemos obtener en cualquier trastero de la casa.

 

Lo primero que encontramos son las biobolas, las que puede construir uno mismo. Ahí ́es donde se asientan colonias de bacterias que, con la ayuda del oxígeno, se encargan de procesar las toxinas producidas por los restos de comida y ayuda a la eliminación de componentes nocivos.

 

Para su confección como se explicó́ anteriormente son confeccionadas con tuberíá de PVC de media pulgada. Se divide en varios segmentos de aproximadamente cinco centímetros. Luego con un barreno se abren varios orificios, alrededor de cinco o seis. Se hace una bolsa y se ponen dentro, para lo que se puede usar una media calada de mujer.

 

La esponja puede ser de unos 15 cm. Esta se lava solamente con agua hervida, y nunca debemos usar detergente. Es importante saber que nada puede lavarse con ningún producto químico.

 

La zeolita es muy utilizada hoy en día, sobre todo en el sector agrícola. Puede contribuir a la eliminación de ciertas sustancias tóxicas como el amonio y el nitrato. El mineral se compra en las tiendas de consultas agropecuarias que tiene el Ministerio de la Agricultura en los barrios.

 

Como se expuso antes, para fabricar nuestro filtro se puede recurrir a otros materiales. Uno es el perlón, vulgarmente conocido como guata, la que tiene que ser nueva. No es recomendable extraerla de un colchón viejo, pues ya está́ sucia. Además hay que tener siempre presente que una vez que esta se contamina debe ser desechada.

 

Otro material que podría servir es el carbón activo. Pero es mucho más difícil de conseguir, debido a su dificultad en cuanto a su manipulación, solo es recomendable que sea usado por personas cualificadas.

 

Una vez conocidos los diferentes accesorios procedemos a explicar el proceso de montaje. Primero dividimos nuestro criadero en dos partes. Una donde se hallan los peces y plantas, y otra, mucho más pequeña, donde se ubicará el filtro. La división se hace poniéndose una nueva pared del mismo grosor e incluso se puede utilizar una lámina de acrílico de espesor similar.

 

Una segunda partición se fragmenta en tres: para la entrada del agua, las piezas y el motor.

 

En la primera subdivisión se hacen unas pequeñas ranuras en una esquina de abajo de la barrera, para que circule el agua sin que pasen los peces para el otro lado. En caso de ser de cristal se le hace una abertura y se rellena con el plástico.

 

En la segunda se coloca la gravilla de zeolita primero, la esponja sintética después, la bolsa de biobolas encima, donde se colocan de siete a ocho, y posteriormente una nueva esponja.

 

Una vez llegado el líquido a la tercera segmentación, el motor, que por ser industrial está totalmente sellado, hace recircular el agua, devolviéndola a su lugar de origen.

Este proceso es muy parecido a la fotosíntesis.

 

Como ven, el sistema es diferente al tradicional. Gracias al cual no se tiene que desmantelar la pecera para higienizarla, pues el agua siempre se mantiene clara. Nuestro colaborador nos dijo que debido a esto hacıá un año que él no limpiaba su tanque. Claro, siempre tuvo la ayuda de la flora que lo adorna.

 

 

Cristales para tu acuario

Por: Mercy Iglesias Ortega

El objetivo de un acuario es exhibir, mantener y disfrutar de un entorno acuático a la vista de todos en un espacio limitado, que ha aumentado hasta convertirse en los modelos actuales.

El tipo casero que todos conocemos es una instalación planificada, con estudios para su correcta ubicación, así como una previsión del contenido que albergará, pues se precisa conocer de antemano la cantidad de agua, el tipo de flora y fauna, la decoración y el suelo que se utilizará. Del mismo modo, resultan imprescindibles un conjunto de mecanismos y sistemas automáticos con la capacidad y potencia suficientes para lograr condiciones idóneas de temperatura, oxigenación y luz, que mantenga un ambiente saludable para las especies, sin perder con ello transparencia y vistosidad.

Las peceras siguen demandando cuidados extras, aun con todas las mecanizaciones conseguidas con las nuevas tecnologías; las tareas como el cambio de agua, la combinación de nutrientes para los peces y plantas, la limpieza del espacio o la sustitución de filtros siguen siendo imprescindibles para la salud de la vida animal y vegetal que albergará.

Construcción de un acuario

Debes tener en cuenta que cada 10 cm de altura hay que aumentar en un milímetro el espesor del vidrio. También considerar esto cuando el recipiente sea de una longitud mayor a 90 cm. El peso del agua produce una curvatura del cristal y un empuje adicional sobre el centro de este. Si no es del espesor adecuado puede fracturarse tan solo por un cambio brusco de temperatura, un ligero golpe, una vibración o cualquier otro motivo.

 

El pegamento de silicona debe ser de calidad para garantizar su durabilidad, aunque el tiempo de vida medio de un acuario es de ocho a 10 años. La presión que ejerce el agua sobre el fondo, hace que el adhesivo se encuentre en permanente tensión. No obstante, para quitar carga a las uniones se pueden reforzar los bordes del recipiente.

LA ROTALA WALLICHII, BELLA Y ESPECIAL

Por: Reynaldo García Castellanos

Fotos: Internet

En la acuariofilia, el universo de las plantas es tan fascinante como la propia cría y cuidado de los peces. Una de las plantas preferidas son las rotalas, hermosos arbustos originarios del sudeste asiático, y entre ellas las coloridas rotundifo­lias, de gran belleza, versatilidad y rápido crecimiento. También son muy demandadas la wallichii, la variegata, la macranda roja y la verde, y la ramo­sior, por solo citar algunas.

La rotala es un género de hierbas acuáticas o anfibias que incluye 101 especies. Algunas de ellas produ­cen un bello efecto en los acuarios, aunque exigen bastante cuidado y seguimiento, como es el caso de la wallichii. Esta planta necesita ade­cuada iluminación ―preferiblemente natural―, pues de lo contrario adqui­rirá una extraña coloración verde amarillenta y aumentará la distancia entre los nudos del tallo, lo cual le hará perder su encanto y atractivo. Debe contar también con el dióxido de carbono (CO2) necesario, un sus­trato apropiado y complementos periódicos de nutrientes.

La rotala wallichii posee un tallo más bien delgado, sus hojas son pequeñas y en forma de aguja. Por lo general es de color verde, pero a veces adquiere matices entre rojizo y cobre que le dan una encantadora apariencia. Puede medir de 10 a 30 centímetros de altura y de 2 a 6 centímetros de ancho.

Es posible lograr su reproducción por esquejes, pero también mediante retoños que brotan a sus costados. Debe sembrarse en ramilletes de cinco tallos, a una distancia de 5 centí­metros entre un ramillete y otro para que la planta enraíce con facilidad. El sustrato a utilizar debe ser de grano entre medio y fino.

Esta planta crece y se mantiene sana en agua ligeramente ácida y blanda; sin embargo, requiere tener cierta cantidad de nutrientes disueltos. Un desequilibrio en este sentido podría resultarle fatal, y si se ve infestada por algas morirá asfixiada. El rango de temperatura ideal oscila entre los 15 y los 28 grados centígrados.

Por todas esas razones la wallichii no es considerada una planta para prin­cipiantes de la acuariofilia. Pero… podría ser un reto para alguien muy interesado en adornar bellamente su pecera. Usted decide

 

 

 

                                                                                                                      Título: Pez Conga

Es un cíclido, en Cuba lo llamamos conga, están presentes en un gran número de diferentes biotipos, desde ríos y lagunas, hasta manantiales y cenotes. Procede de Centro- América, es nativo de Costa Rica, Guatemala y otros países más. Su cuerpo es rechoncho, típico de estos cíclidos, aletas dorsal y anal largas y puntiaguda, en los machos pueden sobrepasar fácilmente la caudal. Tiene una coloración gris-azulado con 8 o 9 transversales. En ocasiones es muy visible, además de las barras, una mancha negra en la zona opercular, tras las agallas. Existe una variedad sin barras, blanca(no albina, ya que presenta pigmentación negra en los ojos) sin las típicas franjas y de un gris muy claro.

Tiende alcanzar un tamaño de 15cm. La diferencia sexual está relativamente marcada, los machos son más grandes, tienen aletas puntiagudas, y las hembras presentan el vientre anaranjado, especialmente cuando están en período reproductivo. La temperatura en la que ellos necesitan es de 20 y 33 grados Celsius con un PH entre 7.0 y 8.0, GH entre 10d y 20d.

El acuario que necesitan tiene que ser de 100 litros de agua, teniendo una decoración a base de piedra, troncos, con muchas cuevas, y un sustrato que puedan remover con facilidad, ya que gustan de escarbar. No suelen respetar a las plantas porque las arrancan, por eso recomendamos que sean fuerte las mismas. Así no tienden a ensuciar su pecera al mover el sustrato.

Si no queremos que este pez se quede con la mayor parte del acuario debemos poner una abundante decoración que delimite su territorio.

No son peces exigentes en cuanto a la alimentación, aceptaran escamas, sticks, y devorarán comida congelada o viva. Tienen un comportamiento sumamente territorial, si algo distingue a estos peces es la capacidad de frezar. Es un pez bastante agresivo.

Lo difícil con ellos es que no se reproduzcan. El macho es el que elige la zona de las puestas, excavando en el sustrato o bien, limpiando una superficie plana para ellos. Una vez realizada la puesta los padres ya no dejaran a ningún pez acercarse a la zona, el cuidado a los huevos y a las crías es excelente, se turnan para que en ningún momento esté desprotegida la descendencia.

Como alimentos a las crías están los microbios y nauplios de artemia Cuando dichas críastengan aproximadamente 1 cm deberemos pasarlos a un nuevo acuario sin los padres.

Los padres se repartirán la tarea del cuidado, mientras uno estará siempre sobre los alevines, el otro rondará por las inmediaciones expulsando a cualquier intruso.

ALIMENTAR LAS LARVAS (V)Edcición 368

Por Leopoldo Tápanes Méndez

En Cuba valoramos mucho el papel del alimento natural en la cría de peces, al punto que no concebimos criar peces sin él. Y es que indiscutiblemente el pez criado con alimento vivo es muy fuerte, además de que su uso reporta muchas ventajas: alto contenido de proteínas, vitaminas y minerales frescos, bajo precio de costo, fácil de mantener, entre otros. Pero desgraciadamente también tiene el inconveniente de estar muy frecuentemente contaminado con alguna fuente orgánica que facilita el desarrollo de enfermedades en los peces. Y esto puede ser un primer gran problema cuando trabajamos con cantidades considerables de peces; el otro problema sería los volúmenes de alimento vivo que pudiéramos necesitar en un momento dado. Por estas razones el propio incremento de la producción ha sido un motor impulsor del desarrollo de la tecnología de preparación de alimentos, pues es la única forma de garantizar la alimentación de grandes cantidades de peces. Según datos publicados en Aquahoy Información en Acuicultura de Malasia, en diciembre del 2007 la industria mundial de peces ornamentales se estimó en $15 billones US, de ellos el 90 % corresponde a peces de agua dulce. ¿Qué cantidad de alimento vivo necesitaríamos producir para mantener esta industria?
Así, tenemos que el uso de alimento artificial en la cría de peces no es una opción, sino una necesidad. Quedan entonces dos elementos que debemos tener en cuenta. El primero de ellos es usar el alimento vivo cuando es más preciso, y aquí considero las primeras etapas de vida del pez, en el momento que se decide la supervivencia que obtendremos y la talla final del mismo. El segundo, es que el alimento artificial que usemos debe satisfacer los requerimientos nutricionales de los peces que estamos
criando.
En este aspecto pienso que pocas veces un productor de peces cubanos ha tenido en sus manos el alimento adecuado, de aquí proviene la mala fama del mismo entre los criadores de peces, pues trabajamos, simplemente, con el que tenemos a mano y tratamos de mejorarlo sobre la marcha. Hoy por hoy, la producción de alimentos artificiales contempla la elaboración de formulaciones generales destinadas a grupos variados de peces, así como formulaciones específicas para una especie eterminada: discos, escalares, guppys, goldfish, cíclidos, cíclidos africanos, entre otros. Todos ellos en forma flotante, semiflotante, hojuelas o escamas, en diferentes tamaños de granos, enriquecidos con espirulina, vitaminas y antioxidantes que evitan la pérdida de sus propiedades nutritivas hasta por dos años, facilitando el almacenamiento hasta el momento de su uso. No ha quedado fuera del tema la artemia. Actualmente se están elaborando dietas que sustituyen no solo el uso de la artemia en las primeras etapas, sino también de los infusorios y las algas en la alimentación de las crías. Recientemente un amigo me comentó haber adquirido algunas de estas dietas y que, incrédulo, las probó en larvas de peleadores y tetras. Para su asombro, el crecimiento y la supervivencia fueron superiores que usando los sistemas tradicionales. No todo es bueno, lo malo de estos alimentos es su precio tan elevado…

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