El mar y la filatelia

Por: Juan Emilio Friguls

El  mar está también  vigente en  la filatelia. El mundo multicolor y fascinante de la vida marinera está apresados, difundidos y valorados en el sello de correos. Raro es el país que no haya impreso en una viñeta postal o una estampa sobre  la  actividad del hombre ligado al mar, a sus empresas y a sus riesgos; o que no haya  reflejado las varias facetas de la dilatado y profunda vida submarina.

Desde los albores de la historia del sello, la temática del mar cuenta con un número cada vez mayor de coleccionistas, alentados por las numerosas emisiones sobre el mar dispuestas por las Administraciones Postales. Estas han originado la presencia en el panorama filatélico de un caudal de hermosos sellos que difunden los principales conocimientos sobre la polifacética vida marítima.

Un breve examen sobre esta temática nos depara los atractivos que el coleccionista de sellos puede encontrar en esta especialidad, mediante la inclusión en su álbum de sellos sobre las actividades deportivas acuáticas; los distintos tipos de transportes marítimos; historia de los grandes descubrimientos de las vías de navegación; navegantes lamosos; cartas geográficas; Ictiología; señales  marítimos y fauna, aunque cada una de estas especialidades  suelen  ser  también tomadas como temática especializa da dentro de la general  relacionada con el mar.

Cuba y la temática del mar

Nuestro país no se distinguió hasta el triunfo de la Revolución por sus emisiones de sellos con temática marítima.  Es sólo en 1984, que los sellos cubanos se enriquecen con temas marinos en series especialmente dedicadas.

Entre las series cubanas relacionadas con  la temática del mar emitidas por el Gobierno Revolucionario figuran la puesta en circulación, el 30 de junio de 1964, sobre la Marina Mercante de Cuba (Flota Mambisa), con dibujos alusivos a los mercantes “Río Jibacoa”, “Camilo Cienfuegos”, “Sierra Maestra”, “Bahía de Siguanea” y “Oriente”; la emisión de Navidad del propia año, sobre la flora marina: la emisión del 1o de marzo de 1965, en homenaje a la Flota Pesquera Cubana, de seis valores: “Goleta”, “Omicrón”, “Victoria”,. “Cárdenas”, “Sigma” y “Lambda”; el sello de 13 centavos de la emisión conmemorativa de la inauguración del Museo Postal Cubano (Correo Marítimo Diorama).

Lugar destacado en esta temática ocupó la serie dedicada al Acuario Nacional,   puesta en circulación el 15 de diciembre de 1965, destacada por su belleza y perfección tipográfica al extremo que el sello  de  10  centavos fue señalado como el más artístico de 1965.0

Los   valores   de   esta   serie fueron de 1, 2, 3, 4, 5, 10, 13 y 30 centavos, en policromía que recoge varias especies de la fauna marina. De 1914  data  la  serie  popularmente conocida por “mapitas”, con un diseño representando una Carta Geográfica en la  que se muestra la posición  preponderante   de  nuestra isla en el área  del  Caribe,  emisión que consta de diez valores. En 1917 los valores de 1, 2 y 3 centavos  circularon con una sobrecarga.

Como emisión de tipo semi-oficial, la Sociedad Colombista Panamericana emitió una serie en 1935 en honor de Cristóbal Colón, la que no llegó a circular.

Otras  series  y  sellos,   relacionados  con  la  temática  fueron los siguientes:

11 de Mayo de 1936: Emisión de sellos conmemorativa del Primer Aniversario de la Fundación de la Zona Franca de Matanzas, que consta de 28 valores  (14  perforados y 14 imperforados).

19 de Mayo de 1944: Emisión conmemorativa del 452 aniversario del Descubrimiento de América.

20 de Diciembre de 1944: Mapa de América, en emisión conmemorativa del Centenario del Primer Sello que circuló en América, hecho  ocurrido en el  Brasil  en  1843.

10 de Noviembre de 1948: Valor de 5 centavos, azul (Desembarco de Martí en Playitas) de la Emisión Conmemorativa del Cincuentenario de la Muerte del Apóstol.

17 de Enero de 1959: Emisión Conmemorativa del Centenario de la Erección de la Farola del Morro de La  Habana.

26 de Abril de 1949: Sello con el mapa de Isla de Pinos, por valor de 5 centavos, en color azul claro.

22 de Junio de 1955: Edición a beneficio del Retiro de Comunicaciones. Valores de 8 centavos (Bahía de Mariel) y de 12 centavos (Playa de Varadero).

28 de Octubre de 1957: Carta Geográfica de Cuba y la Florida, en azul marrón, con valor de 12 centavos.

26 de Abril de 1958: Emisión del Día del Sello. Carta Geográfica (Correos Marítimos en 1765);  en azul, naranja y verde, por valor de 29  centavos.

26 de Septiembre  de  1958: Emisión en honor del  sabio  naturalista  cubano  Felipe  Poey.  Valores  de  24 cts. (Pez Jácome) de 29 cts.  (Pez Añil) de 30 cts. (Pez Diana) de  1O cts. (Pez Rabiche) y de 20 cts. (Pez Guajacón).

22 de Septiembre de  1960: Emisión de los Juegos  Olímpicos Mundiales de Roma, sello de 1 centavo, violeta (Barco de Vela).

25 de Julio de 1962: Emisión del INDER: valores de tres centavos de­ dicados a los deportes acuáticos de remos, lancha, vela, natación, kayak; de 10 centavos sobre polo acuático y pesca  submarina.

5 de Diciembre de 1963: Emisión de tres valores en honor del novelista norteamericano Ernest Hemingway, autor de “El Viejo y el Mar”.

 

 

 

El Acuario Nacional de Cuba

Por: Raúl Rangel

El mar y la pesca en la filatelia es una de las apasionantes temáticas del coleccionismo de sellos de correo. Cuba tiene atractivas emisiones y cuños postales  portadores de conocimientos sobre su fauna marina, los corales, el medio ambiente, el deporte subacuático, la acuicultura, personalidades científicas, hechos históricos y los acuarios, entre otros.

La primera emisión de sellos aparece el 15/12/1965, con siete bajo el título de Acuario Nacional. El 30/9/1985 se emiten seis sellos denominados Peces de Acuarium. La tercera serie tiene seis sellos por el 35 aniversario del Acuario Nacional.

En esta ocasión aparece el logo de la institución y, además de los peces, se reseñan las principales funciones institucionales. El cuño de fecha 28/4/95 tiene dos diseños: En negro es un pez, al igual que las anteriores, y en rojo el logotipo.

En febrero de 2010 sale una nueva emisión de seis sellos y una hoja bloc por el 50 aniversario del Acuario. Los sellos llevan el nuevo logotipo de delfines y lobos marinos y el cuño es un caballito de mar. Las imágenes hablan por sí solas y nos dejan la invitación para que la familia visite esta especie de museo acuático viviente. Cuidemos la fauna marina y su entorno.

Filatélia

   La historia del correo enlatado

                                                                                                

Por: Christian Núñez Gómez / Imágenes de la colección del autor

Williams Travers era gerente de una plantación para la extracción de copra en la isla volcánica Niuafo’ou cuyas costas se encuentran rodeadas de arrecifes coralinos que impiden el atraque de los barcos, lo que dificultaba el contacto necesario con su empresa en Australia. A modo de solución, Travers propuso a las autoridades postales de Tonga utilizar latas de galletas de cuarenta libras, herméticamente selladas, como contenedores de la correspondencia. El sistema consistía en introducir las cartas en los recipientes y atarlos a una vara con el objetivo de proporcionar mayor flotabilidad.

Un grupo de hombres, generalmente pescadores, llevaban a nado el correo hasta un navío cercano. Debido a las fuertes corrientes que rodean el archipiélago, a veces tenían que nadar más de seis horas para completar el recorrido, casi siempre de una milla. En las salidas de noche uno de ellos llevaba una antorcha, en los buques se encendían otras para guiarlos, y en la costa se hacían fogatas para que encontraran el camino de vuelta.

Charles Ramsay, otro empresario australiano que se instaló en la isla en 1921 con el mismo objetivo que Travers, se agenció la responsabilidad de recoger personalmente la mensajería que llegaba, convirtiéndose en el único hombre blanco que realizó la operación, llegando a efectuar 112 salidas al mar.

En 1928 un funcionario del correo llamado Walter George Quensell comprendió el interés filatélico que podían tener estos sobres y mandó a fabricar cuños que acreditasen que las misivas habían pasado por Niuafo’ou. Nacía así la marca Tin can mail, que podía encontrarse de forma circular o lineal. Los capitanes de los barcos, por su parte, ordenaron la elaboración de algunos para sus oficinas postales a bordo, indicando el nombre de la embarcación que había llevado la carta a su destino. Este ingenioso método se hizo muy famoso y contribuyó al incremento del comercio, pues aumentó el número de naves que se acercaban al lugar para ver el singular sistema de comunicación.

es_ESEspañol