Taller y accesorios

Por: Tavo

Cómo organizar su taller y qué necesita el novel modelista naval

Además de algunas herramientas imprescindibles que debe tener quien gusta del modelismo, es necesario disponer de un sitio para trabajar, al que llamaremos taller. No se asuste por esa palabra, nos referimos a un lugar cualquiera de su casa, cuarto de desahogo o garaje, siempre y cuando sea un reducido pero acogedor rincón.

Debe tener una adecuada ventilación e iluminación, esto puede ser bajo una ventana o lo más cerca posible de una puerta. Por supuesto, su ubicación dentro de la vivienda no debe interrumpir el paso de sus ocupantes y es conveniente evitar que estos, o los vecinos, sean molestados por los ruidos que se produzcan. Mesetas de cocina y mesas de comedor no son las mejores opciones. Y si eres menor de edad con intenciones de ser modelista, siempre consulta con tus mayores antes de “ocupar” un territorio hogareño. Instalar una mesa de trabajo para su taller de maquetismono requiere de una gran área.

Le ofrezco una interesante idea de cómo puede hacerse, aprovechando una esquina cualquiera. Consiste en un pequeño armario cuya tapa abatible será su mesa, a la que hay que dotar de iluminación. De esta manera tendrá a mano los utensilios, accesorios, pinturas y adhesivos, y ocupará poco espacio una vez recogido. Si se hace con esmero, se pinta o barniza, no afectará la estética del lugar donde se encuentre.

Otro asunto de interés para el aficionado son los materiales y complementos que requiere para su labor; son aquellos diminutos objetos que al parecer no tienen utilidad alguna, pero que cuando los necesitas, resulta que no los encuentras o recuerdas que los tiraste a la basura.

Muchos de los detalles a bordo de un modelo naval, pueden ser representados empleando alfileres, alambres (de cobre y eléctricos), arandelas, cuentas de colores, cadenas de bisutería rotas, palillos para limpiarse los dientes, fósforos usados, tornillos, tachuelas, sujetapapeles, clips de varios tipos, pedazos de cartón, carretes de hilo, botones e infinidad de cosas más.

Pero es preciso tenerlos a mano y clasificados; para lo cual se puede hacer una caja con divisiones, también es posible utilizar pomos. Es necesario que estén adecuadamente integrados a su gabinete-taller o disponibles en un lugar apropiado de la casa donde no estorben.

Anímese, haga su factoría y comience los trabajos en su pequeño, pero seguramente eficiente astillero.

Consejos para principiantes

Por Tavo / Fotos del autor

 

Conociendo el interés de nuestros lectores por la te­mática del modelismo naval, queremos brindarles información sobre aspectos relacionados con esta antiquísima afición que, a su vez, es arte.

Nos referiremos a las herra­mientas esenciales para su em­peño, algo indispensable para quienes desean iniciarse o para aquellos que ya han hecho sus intentos y que, tal vez, están algo desanimados con los resultados. Si de lo que dispone hasta el mo­mento es de la mesa del comedor, una segueta, martillo, tijeras y un cúter o navaja, algo podrá hacer, sin embargo… la idea es que cree su propio y adecuado espacio de trabajo y disponga de los instru­mentos básicos para hacer rea­lidad los proyectos que desea. Existen sets para modelistas que contienen todo lo necesario, pero generalmente son muy caros y no siempre fáciles de obtener; en consecuencia, les sugiero que em­pleen lo que tengan a mano apli­cando su inventiva y haciendo un reciclaje útil.

Hay otros utensilios que le serán de provecho, mas no los de­tallaremos, pues no le son indis­pensables por ahora, no obstante, puede ir pensando en obtenerlos cuando adquiera práctica y se de­cida a ser un modelista “estable”. Estas son:

Pie de rey, cinta métrica, segueta de marquetería, gramil, escuadra de carpintero, yunque pequeño, soldador eléctrico, formones y gubias, cepillo de carpintero y un pequeño torno. También son útiles una lupa pe­queña y cinta adhesiva de cual­quier tipo.

Con motores recuperados de impresoras, reproductores de discos compactos y otros, se pue­den hacer pequeñas lijadoras, ta­ladros y tornos.

Adelante, modelistas; eso sí, les reiteramos que no deben comenzar por empeños muy complicados o dejarse tentar por el “gigantismo”; en sus inicios, nada de grandes ve­leros o cuadrirremes, acorazados o el clásico Titanic; tengan paciencia, por ahora hagan proyectos senci­llos y adquieran habilidades y des­treza. ¡Buena suerte!

El Modelismo, una afición mundial

A cargo de: Tavo

El modelismo es el arte de hacer maque­tas de edificios, objetos, ar­mas, aeronaves, embarcaciones y otros, a escala reducida. La pala­bra modelo proviene del italiano modello y este a su vez del latín modulus, que significa molde.Según investigadores y ar­queólogos, las reproducciones de barcos tuvieron inicialmente un carácter ritual, tal como la nave de plata encontrada en Ur, antigua ciudad de Mesopotamia, actual Iraq. Otro ejemplo, fue el hallazgo en la tumba de Tutankamón, en Egipto, de la maqueta de una em­barcación con casco en forma de luna creciente, palo doble abatible y vela cuadra.Otras muestras de la creación de pequeños prototipos de buques fueron obras hechas a bordo, por la gente de mar de la época medieval, ofrecidas devotamente a ermitas e iglesias para pedir la protección divina en los azarosos y siempre in­ciertos viajes o para agradecer un salvo retorno de estos.En este recorrido por el tema, no podemos dejar de men­cionar los barcos dentro de bote­llas, rama del modelismo admira­da desde los tiempos más remotos. Los especialistas opinan que tiene su origen en que el marino de an­taño solamente disponía de su ar­cón o baúl para guardar sus efec­tos y con la intención de evitar que los pequeños barquitos se dañaran, a nuestro incipiente arte­sano se le ocurrió meterlos en una botella, ingeniosa variante que ha llegado hasta la actualidad en múl­tiples formas.Este arte comprende diversas modalidades, tales como el estáti­co, en el cual el objeto se represen­ta a escala de la forma más realista posible y con gran detalle, pero sin movimiento. Se utiliza en naves, aeronaves, edificaciones, diseño in­dustrial, paisajes, dioramas y otrs.

La “escala” es el tamaño fi­nal de la maqueta con respecto a las dimensiones del original; por ejemplo 1:100 (1 es a 100), 1:50 (1 es a 50) implican que una unidad métrica en la pieza equivale a 100 o 50 unidades, respectivamente, en el objeto real.

En su variante dinámica, los prototipos se mueven y algunos se dirigen mediante control remoto, y es usualmente empleado en ma­quetas de aeronaves y vehículos.

Como dato interesante, des­de 1869 se creó en Gran Bretaña la Model Yacht Racing Association, para organizar competiciones en­tre modelos de yates; la primera regata de estos se realizó cerca de París, en 1913.En nuestro país, el modelis­mo siempre ha tenido admirado­res y seguidores; unos creadores atentos al más mínimo detalle y el respeto sin concesiones a la gradación dada, otros apasio­nados por ver sus obras volar o moverse como los originales que les inspiraron; algunos armando un kit de plástico que alguien le trajo, o creando a partir de una foto o un maltre­cho plano, pero todos apasionados por la pe­queña obra que ven sur­gir de sus manos.A nuestros lectores amantes del maquetis­mo les recomendamos que no se desanimen al no salir su trabajo como desean; usualmente su error es comen­zar por piezas difíciles, repletas de pequeños detalles que re­quieren investigaciones o cono­cimientos históricos, de diseño, arquitectura, maniobra e incluso electrónicos, si desea que su mo­delo vuele o se mueva sobre el terreno. Los principiantes deben escoger los sencillos, de épocas actuales, de pocos detalles y fácil construcción, y de representar esquemáticamente aquellas par­tes que no requieren minuciosi­dad; así, poco a poco, adquirirán la destreza y habilidad para aco­meter empeños más ambiciosos. Para los practicantes de esta singular afición, el habanero Mu­seo Castillo de La Real Fuerza se ha convertido en la sede informal de modelistas profesionales y afi­cionados del país.

FABRICANTES DE MAQUETAS

Por: Octavio M. Céspedes Calaña

Fotos: Internet

Si es usted de los que emplean parte de su tiempo libre como modelista profesional o princi­piante, sabe lo difícil que resulta la creación de estas pequeñas obras de arte y, por tanto, cuán valiosas y demandadas pueden llegar a ser. Maquetas de barcos de excelente calidad se han convertido en piezas favoritas de muchos coleccionistas: algunas por su valor histórico como réplicas de naves que protagoniza­ron hechos relevantes en la historia, y otras por su vistosidad en el decorado de hogares, comercios y oficinas.

Esto ha generado un floreciente comercio de dichas miniaturas en el mercado internacional. Y no habla­mos de esos modelos plásticos más o menos complejos que se venden en partes listas para armar. Nos referi­mos a aquellos cuya fabricación, aun­que en serie, requiere de numerosos y complicados procesos tanto de diseño como de ensamblado, casi siempre de forma manual.

Uno de los mayores productores a nivel mundial es Vietnam, donde la fabricación de maquetas de bar­cos es una antigua tradición. En la provincia de Dong Nai se encuentra un importante taller que da empleo durante todo el año a muchos carpin­teros expertos, y en temporadas altas del turismo deben incluso contratar a más empleados para satisfacer la demanda de los clientes.

Allí se reciben grandes pedidos por parte de compañías exportadoras radi­cadas en Ciudad Ho Chi Minh. Por lo general se solicitan modelos represen­tativos de barcos típicos de Asia, aun­que también gozan de gran demanda las réplicas de buques reales o de ficción célebres por su historia o por su uso en populares obras cinematográficas.

En una visita a estos talleres se pue­den apreciar más de 300 maquetasen diversas fases de construcción, muchas de ellas con más de un metro de longitud. A cualquier artesano puede tomarle hasta un mes crear una de estas piezas.

Otra famosa fábrica se halla en Binh Minh, dedicada a confeccionar barcos antiguos en miniatura muy codicia­dos en el mercado. Cada año produce más de 2 mil modelos y recibe una ganancia superior a los 250 mil dóla­res. El precio de exportación de una maqueta de un metro de longitud es de aproximadamente 150 dólares. Los de mayor tamaño y con profusión de detalles, como un modelo del HSM Victory, de la Marina Real Británica del siglo XVIII, pueden costar 500 dólares o más.

Los barcos en miniatura hechos en Vietnam se venden en Europa, Estados Unidos, China y Oriente Medio. Esto representa una gran parte del volumen de exportación de productos artísticos vietnamitas y es en la actualidad unnegocio en constante expansión

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