Por la cultura del mar

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LITERATURA

MITAD PEZ, MITAD HUMANA

Por:Melani Vázquez Sánchez

 

Este cuento llegó a nuestra redacción de parte de una niña de Rancho Veloz, Villa Clara, Cuba.

Mi abuela siempre me cuenta historias antes de dormir, pero la que más me gusta es la de la joven que misteriosamente se convirtió en una criatura humana y marina a la misma vez. Dice que se llamaba Lucía, tenía la piel extremadamen­te blanca y sus ojos color del tiem­po. Vivía con su humilde familia en una zona rural al oriente del país. Nunca la mostraban en público a causa de sus ojos y su fijación con el mar.

— Lucía, no quiero que sigas con esa idea, decía su madre.

— Pero mamá…

— Basta, no quiero que sigas.

Y así continuaba la disputa de todos los días.

Estaba obsesionada con el mar. Todos los días, mientras los demás estaban ocupados se esca­paba para sentarse en una roca, siempre la misma, y observar el roce del cielo y el mar, su mirada le decía que no había más que ver, pero ella sabía que sí, había mucho más de lo que se podía imaginar.

Un domingo en una de sus fu­gas rutinarias, se distrajo y se des­vió hacia el pueblo. Cuando llegó todos se asombraron al ver una chica de ojos color del tiempo. Ella se asustó mucho y corrió sin parar hasta el mar.

Allí se sentó en su roca y mientras lloraba tara­reaba una melancólica canción que hizo brotar lágrimas a los pescado­res que estaban cerca. Todos vieron como la chica se sumergía en el agua, mientras se iba formando en sus pies un bello vestido de es­camas verde-azules. Y la verdad no la sabe na­die porque se la llevó a las profundidades del mar, una joven muy pa­recida a ella.

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