Tito Gómez, su Vereda y el mar

Por Leonardo Depestre Catony

La biografía de José Antonio Tenreiro Gómez —Tito Gómez— es la de un chico con fuerte vocación, capaz de superar no tanto dificultades económicas como oposiciones familiares para el enrumbamiento definitivo hacia la cancionística.

El eterno cantor de la orquesta Riverside y de la de Jorrín, “el pico de oro” que hizo de “Vereda Tropical”  una canción de todos los tiempos, nació el 30 de enero de 1920 en la habanera calle Acosta, entre Habana y Compostela, en el barrio de Belén.

Su padre, natural de Galicia, quería hacer de él un profesional de cuello, corbata y bisturí. Y si bien él no dejó el cuello y la corbata —entonces se cantaba así—, el bisturí lo cambió por un par de maracas con las que solía acompañarse, mientras el resto de los instrumentistas de la orquesta le daban el complementario apoyo.

Se inició en la Corte Suprema del Arte, un programa que ofrecía oportunidades a los espontáneos y atrevidos con vocación para el canto. Fue en 1937 y Tito ganó y ganó, hasta que comprendió que era bueno y podía torcer seguro el curso de su vida.

No obstante, terminó el bachillerato y matriculó Medicina… solo por unos meses, para complacer a su padre. Entonces, en 1939, se profesionalizó. Cantó para diversas orquestas. Con la de Octavio Estivil empezó a labrar su nombre y no tardó en realizar una gira por Perú, Puerto Rico y Honduras.

“Miguelito Valdés me había escuchado —contaría Tito— y me suelta un día: ¿Por qué no te cambias el nombre? Ese José lo tienen muchos cantantes y sobre todo el Tenreiro, tan inadecuado para cantar guarachas y congas. Esa gaita es para otros. ¿No te gustaría usar el segundo apellido?”. Así nació el nombre de Tito Gómez.

En 1942 ingresó en la Riverside, la orquesta que marcó una época y a cuyo nombre se asocia el de su gran intérprete Tito Gómez. Es pues, momento de hablar de Vereda tropical, pero para ello dejemos que lo cuente quien debe hacerlo:

“El autor del número es el mexicano Gonzalo Curiel, el arreglo lo hizo otro compatriota suyo, Rafael de Paz. Se lo oí por primera vez en 1937 a Juan Arbizu, después a Toña la Negra, a Pedro Vargas, a Los Panchos… todo el mundo lo cantó en Cuba. El arreglo me lo mandó uno de los hermanos Rigual, junto con Te adoraré más y más, de Pituco. Los grabé los dos en el 57 y fueron hits.

“Yo estaba haciendo un disco de larga duración con la Riverside —continúa recordando Tito— y faltaban dos números para completarlo. El director quería que pusiéramos esos dos y no me entusiasmó la idea, porque eran muy antiguos, pero él me dijo: No importa, tienen un arreglo actual. Y resultó que con los otros números no pasó nada y los de relleno fueron los que pegaron.”

Ni el propio Tito imaginaba las decenas, cientos y miles de veces que cantó Vereda tropical. Con ella ganó enorme popularidad, fama y también un poco de dinero, que no le vino mal porque hizo una familia grande.

… Y en la brisa que viene del mar

se oye el rumor de una canción,

canción de amor y de ansiedad.

Con ella fui noche tras noche

hasta el mar

para besar su boca fresca de amor

y me juró quererme más y más

sin olvidar jamás

aquellas noches junto al mar.

En 1975 Tito se incorporó a la Orquesta de Enrique Jorrín, hasta que decidió jubilarse para hacer solo presentaciones esporádicas, en las cuales siempre se le acogió como artista invitado.

De él  escribió el musicólogo: “… Imprime un personal sabor cubano a la interpretación de canciones, sones y guarachas”. Tito murió el 15 de octubre de 2000. Pero quedan su voz y su Vereda tropical…, que nadie ha vuelto a cantar como él.

Nota: Las declaraciones de Tito se tomaron de entrevistas hechas por las periodistas Magda Resik y Erena Hernández, en ese orden.

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