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VIDA MARINA

¿Por qué el pez arquero siempre da en el blanco?

El pez arquero (Toxotes jaculatris), pequeña especie muy común en los manglares y ríos de los océanos Índico y Pacífico, del norte de Australia y Malasia, posee un don muy particular: es capaz de alcanzar a su presa (posada en una rama o en pleno vuelo) con un simple chorro de agua hasta dos metros de distancia. Es un desempeño notable en un pez de unos 15 centímetros.

Para lograrlo, aspira el agua y luego contrae violentamente sus opérculos y sus maxilares, lo que provoca la expulsión del agua por un pequeño orificio delante de su boca. Pero esto no es todo, y el resto no deja de asombrar a los científicos. 

El Toxotes jaculatris solo ataca si la trayectoria de su víctima la llevará a caer exactamente en un lugar donde podrá atraparla fácilmente. Es decir, este pececito no caza para sus competidores. Esta capacidad picó la curiosidad de dos neurólogos de la universidad alemana Erlangen-Nürnberg,  quienes se interesaron en el modo en que el cerebro de los peces tomaba sus decisiones, y publicaron sus resultados en la revista Science.

Ambos investigadores decidieron utilizar presas móviles que imitaban a un insecto en vuelo, las colocaron sobre una pequeña plataforma a modo de acuario, y utilizaron un soplo de aire comprimido para impulsar a los insectos en la dirección deseada. Con el fin de complicar la tarea de los peces, varias veces dispusieron de más de una plataforma y cronometraron el tiempo de los animales objeto de estudio.

Cualesquiera que hubieran sido las dificultades, los Toxotes derribaron todos sus blancos en tiempos a veces tan cortos como 40 milisegundos. En algunas pruebas, los especialistas  proyectaron simultáneamente dos insectos desde la misma plataforma, pero en dos direcciones diferentes con el fin de ver si lograban provocar confusión. En lugar de esto, los peces sistemáticamente escogieron una de ambas presas, siempre la que caería más cerca de ellos, y lo consiguieron con la misma rapidez que si no hubiera habido distracción.

Según los neurólogos, este estudio demuestra que un comportamiento muy atinado puede resultar de sistemas muy simples.

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